Estados Unidos ha lanzado ataques aéreos contra tres centros nucleares iraníes, convirtiéndose directamente en actor del enfrentamiento de Israel con Irán a pesar de las promesas del presidente Donald Trump de mantenerse fuera de nuevas guerras extranjeras.
«Nuestro objetivo era la destrucción de la capacidad de enriquecimiento nuclear de Irán y poner fin a la amenaza nuclear que representa el Estado patrocinador del terror número 1 del mundo», declaró Trump, quien aseguró que los sitios clave habían sido «totalmente arrasados» y advirtió de ataques «mucho mayores» si no se lograba la paz.
Escalada militar y amenazas de represalia
Funcionarios de Irán consideran los ataques «indignantes» y pronostican «consecuencias eternas». El ministro de Asuntos Exteriores Abbas Araghchi afirmó que las negociaciones son imposibles durante los bombardeos, mientras el Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos advirtió que continuaría atacando a Israel y señaló las bases estadounidenses en la región como puntos vulnerables.
Los bombarderos B-2 estadounidenses utilizaron bombas antibúnker de 13.600 kilos contra instalaciones como Fordow, Natanz e Isfahan, sitios enterrados a gran profundidad y que requerían aviones furtivos y armamento especializado que Israel no poseía.
Impacto global y preocupaciones internacionales
La entrada de EE.UU. en el conflicto representa la decisión de política exterior más significativa de Trump hasta ahora, ignorando advertencias de aliados europeos, de Medio Oriente y del Organismo Internacional de Energía Atómica, que ha advertido sobre riesgos radiactivos de atacar instalaciones nucleares.
El conflicto podría generar ataques contra activos estadounidenses en la región, donde hay aproximadamente 50,000 miembros del ejército desplegados en Kuwait, Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Arabia Saudí.
Consecuencias económicas y geopolíticas
Los precios del petróleo ya han subido un 11% desde el inicio del conflicto, con temores sobre posibles interrupciones en el suministro a través del Estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
«Espero que los iraníes sean comedidos en su respuesta, pero habrá una respuesta», afirmó Barbara Slavin del Centro Stimson, quien calificó los ataques estadounidenses como «un acto de guerra contra un país que no nos ha atacado recientemente».
Historia de tensiones nucleares
Irán sostiene que su programa nuclear es exclusivamente para fines civiles, posición que coincidiría con evaluaciones recientes de inteligencia estadounidense, aunque Trump ha rechazado estas conclusiones. El país ha estado enriqueciendo uranio a niveles cercanos a los necesarios para armas, lo que ha intensificado las preocupaciones internacionales.
«Rendirse esencialmente es invitar a desafíos internos; contraatacar es invitar a una campaña aérea estadounidense abierta», analizó Ryan Bohl de Rane Network, describiendo la difícil posición de Irán ante la escalada.
El Estrecho de Ormuz se convierte en punto crítico de tensión, con posibilidad de que Irán afecte el paso de petroleros, mientras persisten las dudas sobre la efectividad del Tratado de No Proliferación Nuclear tras los ataques.
