Despedidas emotivas en Gayosso
La comunidad de Irapuato ofreció un adiós conmovedor a las víctimas de la masacre en Barrio Nuevo, marcado por interpretaciones musicales en vivo y presencia policiaca intensificada durante los servicios funerarios. La cobertura de MILENIO registró al menos cuatro entierros en el cementerio de Gayosso sobre el bulevar Solidaridad.
Desde las 11:00 horas, una caravana de aproximadamente 100 personas acompañó los féretros de Eduardo Garibaldi Herrera (36 años) y Armando Garibaldi Herrera (28 años), hermanos cuyas vidas se apagaron trágicamente días antes. El grupo musical ‘Gallos de Oro’ interpretó piezas como ‘Amor eterno’ y ‘Mi último deseo’ durante cerca de una hora.
Recuerdos de amistad y alegría
Un allegado identificado como Gustavo describió a Eduardo, conocido cariñosamente como ‘El Tachi’, como «un gran amigo, una buena persona muy alegre y con un gran gusto por la música». Entre lágrimas y melodías, el testimonio se centró en celebrar la vida más que lamentar la muerte: «ahora si para que recordarlos tristes mejor recordarlos felices».
La seguridad rodeó completamente los eventos con tres patrullas municipales y una unidad de Guardia Nacional garantizando el orden durante el sepelio matutino.
Homenaje a pareja con desfile vehicular
El ambiente solemne continuó por la tarde con la llegada de las carrozas funerarias de Carlos Alberto Acosta y Jennifer Díaz. Su procesión incluyó más de 20 automóviles y camionetas, destacando una unidad de mudanzas cargada de arreglos florales.
La música de banda acompañó los despedidos durante dos horas, mientras familiares permanecieron en el lugar hasta bien entrada la tarde. La custodia integrada por Guardia Nacional, Sedena y Policía Municipal mantuvo el control de la situación.
Entierros previos y clima de tensión
Antes de estos eventos, se realizaron sepelios para Ángel, Carmen y Alberto Garibaldi, cuya misa previa se celebró en el templo de ‘San Juanito’ a las 9:00 horas. Estas tres víctimas también forman parte del total de 12 fallecidos y 20 heridos en el sangriento episodio.
El escenario de la tragedia en la calle Bustamante mostraba un clima de silencio y paredes restauradas tras recibir múltiples impactos de bala. La comunidad intentaba recuperar su rutina normal mientras procesaba el impacto de la violencia desatada.
