Origen y trayectoria de una tradición refrescante
María de Jesús Jáuregui Íñiguez ha dedicado su vida a preservar la elaboración de paletas artesanales en Guamúchil, a pesar de haber nacido en Jalisco. A sus 12 años se estableció en esta región y desde entonces ha mantenido viva la tradición familiar que comenzó con su padre, originario de los Altos de Jalisco.
El fundador de la paletería familiar reconoció el potencial de este negocio, expandiendo su alcance a diferentes ciudades del país. Entre los aprendices de este oficio se encontraba María, la menor de diez hermanos, quien desde joven se involucró en diversas tareas como empacar productos y atender clientes, familiarizándose con cada proceso del negocio.
Conservación de técnicas tradicionales
En 1964, poco después de contraer matrimonio, María asumió el control de la tradición familiar y estableció su propio negocio. La Paletería Sinaloa continúa operando con métodos tradicionales, utilizando ingredientes naturales para elaborar más de 14 variedades de productos, entre ellos paletas, bolis, nieves y esquimales.
Entre los sabores más reconocidos destacan las opciones cítricas como naranjita y limón, así como el clásico sabor a uva. La combinación de técnicas ancestrales y materia prima de calidad ha permitido que sus creaciones lleguen a miles de personas, manteniendo su vigencia a través de décadas.
Legado familiar y adaptación moderna
La continuidad del negocio está asegurada gracias al compromiso de la siguiente generación. Su hijo, profesional formado en licenciatura, decidió incorporarse a la actividad familiar adaptando el modelo de negocio a nuevas exigencias del mercado. Actualmente el establecimiento surte escuelas, eventos y fiestas infantiles, manteniendo también la venta directa en el local.
«Entre moldes, fruta natural y memorias entrañables, María de Jesús Jáuregui Íñiguez ha llegado al paladar de miles de personas gracias a la frescura de sus productos»
