Un avance tecnológico ha permitido desarrollar dispositivos protésicos capaces de interactuar directamente con tejidos biológicos, ofreciendo funcionalidad similar a las extremidades naturales. Este logro surge de la experiencia personal de un investigador que perdió ambas piernas durante una escalada en el monte Washington hace más de cuatro décadas.
Origen de un descubrimiento revolucionario
Hugh Herr, ahora director en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, convirtió una tragedia personal en una carrera científica orientada al desarrollo de prótesis de avanzada. Su trayectoria le valió en 2016 el reconocimiento del Premio Princesa de Asturias en la categoría de Investigación Científica y Técnica.
«Reunido en Oviedo el Jurado del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2016, acuerda por unanimidad conceder el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2016 al investigador estadounidense Hugh Herr, líder mundial de la biónica, por haber desarrollado las primeras prótesis que logran emular la locomoción humana, permitiendo superar discapacidades, como la que él mismo tiene». Fundación Princesa de Asturias
Características de la tecnología protésica
Los dispositivos creados por este especialista no solo facilitan el desplazamiento, sino que establecen conexiones con tejidos musculares y nervios periféricos, generando sensaciones similares a las de extremidades naturales. Esta integración permite movimientos fluidos y naturales, siendo utilizados incluso para actividades exigentes como el escalado.
El 10 de julio de 2025 se publicó en la revista Science un estudio titulado «Tissue-integrated bionic knee restores versatile legged movement after amputation», donde se detalla el avance tecnológico. En el resumen se incluye la siguiente declaración del investigador principal: «Nuestros resultados sugieren que una mayor integración protésica en la amputación por encima de la rodilla puede mejorar la señalización y el control articular en ciertas tareas físicas. Postulamos que las capacidades demostradas por la prótesis mioneural osteointegrada evidencian que una mayor integración anatómica con la prótesis, en lugar de mantener una separación artificial, es necesaria para avanzar hacia la función fisiológica, la integración corporal y el potencial rehabilitador tras la pérdida de una extremidad».
