7 de marzo del 2026
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La revolución ganadera de Brasil: cómo una raza especial de bovinos le permitió liderar el mercado global de carne

El fenómeno de las vacas cebú

En el corazón agropecuario brasileño, específicamente en Uberaba, se desarrolla anualmente ExpoZebu, un evento que reúne a miles de ejemplares de vacas cebú. Esta raza, genéticamente superior, ha transformado a Brasil en el principal exportador mundial de carne vacuna con 2.9 millones de toneladas comercializadas en 2024.

Características únicas y valor genético

«Los cebúes son enormes. Son altos, algunos de 1.80 metros, cuernos grandes, piel blanca y una joroba sobre el cuello», relata Carolina Arantes, fotógrafa que ha documentado esta transformación ganadera. «Fueron cruzados y criados durante muchos años hasta que alcanzaron un nivel que puede proporcionar la mejor carne».

Los ejemplares de alta calidad genética se exhiben en ferias como ExpoZebu, donde expertos evalúan su potencial. «El trato y la dedicación a los animales son increíbles. Los bañan todos los días con mucho cuidado, les cortan el pelo y los preparan para que estén hermosos. Los vaqueros están allí las 24 horas para esos cebúes», detalla Arantes sobre los preparativos.

Un negocio millonario

El valor de estos ejemplares puede alcanzar cifras exorbitantes. El año anterior, una vaca cebú fue vendida en la feria por 25 millones de reales (equivalentes a 4 millones de dólares). Este tipo de inversión permite a los ganaderos multiplicar sus beneficios a través de la reproducción, ya que la genética de estos animales se utiliza para mejorar la próxima generación.

Un toro llamado Gabriel se convirtió en un fenómeno al producir 600,000 terneros mediante inseminación artificial. «En Brasil hay 225 millones de vacas. Y la intención de los productores es duplicar esa cifra», afirma Arantes sobre los ambiciosos planes del sector ganadero.

Origen y adaptación de la raza

A pesar de su dominio actual en el territorio brasileño, los cebúes no son originarios del país. Durante los siglos XVI y XIX, el ganado criollo europeo fue la base de la producción, pero su adaptabilidad a los climas tropicales era limitada. «Eran bastante vulnerables a las plagas, y el calor implicaba tasas de reproducción bastante bajas», explica Oscar Broughton, historiador.

La solución llegó desde India. Entre 1893 y 1914 se importaron más de 2,000 cabezas de cebú con fines de reproducción. «El cebú era mucho más resistente a las altas temperaturas, enfermedades y plagas que otros animales europeos. Y también estaba acostumbrado a un suministro menos abundante de pasto», señala Broughton.

El auge de la exportación

El estallido de las guerras mundiales impulsó la demanda de productos ganaderos, especialmente en Europa. «Las naciones europeas no solo estaban interesadas en la carne enlatada y congelada para alimentar a sus soldados y poblaciones civiles, sino también en el cuero, las botas, las fundas, los portacartuchos, las eslingas y otro tipo de equipamiento para un soldado de infantería», detalla Broughton sobre el contexto histórico.

Esta demanda llevó a Brasil a superar a países tradicionales en la exportación de carne como Argentina y Uruguay. Durante la Segunda Guerra Mundial, la carne de res se convirtió en la exportación más valiosa del país, desplazando al café y al azúcar.

El rol de la ciencia y política

En 1964, el gobierno militar brasileño impulsó la producción cárnica como motor económico. En la década de 1970 se creó Embrapa, una institución dedicada a mejorar la producción mediante investigación científica. «Los científicos de Embrapa trabajaron muy de cerca con los ganaderos con el fin de expandir la producción introduciendo nuevos tipos de pastos de África, que eran más resistentes al calor», explica Broughton.

Esta alianza entre ciencia y política permitió expandir la frontera ganadera hacia la Amazonía, aunque generó controversia por los impactos ambientales. «Una mayor importancia de la carne en la economía de Brasil les dio a los ganaderos una enorme influencia sobre cómo se administraba el país», agrega.

Tradición culinaria y desafíos ambientales

La carne vacuna no solo es un producto de exportación, sino un pilar de la dieta brasileña. «Una tradición en la mayoría de nuestros estados es el domingo de barbacoa. Los domingos no se trabaja, la gente está en sus casas, y la barbacoa es el plan especial para reunir a la familia», comenta Cassio Brauner, experto en ciencia animal.

El cupim, un corte especial proveniente de la joroba del cebú, es uno de los favoritos en las reuniones familiares. Sin embargo, la expansión ganadera tiene un costo ambiental significativo. «El impacto ambiental ocurre a través de dos vías. Las vacas en su tracto digestivo producen metano, un poderoso gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento del planeta», advierte Marcos Barozzo, profesor de economía.

El futuro de la ganadería mundial

Brasil declaró en junio ser un país libre de fiebre aftosa, lo que abre nuevas oportunidades para el comercio internacional. «Creo que las supervacas ayudarán. Esos animales difundirán la genética que necesitamos para ayudar a otros países a mejorar su producción en otras partes del mundo», asegura Brauner sobre la potencial influencia global de la raza cebú.

Con el aumento de las temperaturas globales y condiciones más extremas para la ganadería, cada vez más naciones podrían adoptar este modelo brasileño. «Es posible que no todos comamos carne de cebú brasileña en el futuro, pero se podría aprovechar esa genética», concluye el análisis sobre el impacto mundial de esta revolución ganadera.

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