La población de Oaxaca experimentó un movimiento telúrico el 24 de agosto a las 13:56 horas. El epicentro se localizó en Matías Romero, específicamente a 36 kilómetros al norte de esta localidad con una profundidad de 130.8 kilómetros, según datos iniciales del Servicio Sismológico Nacional (SSN).
Datos técnicos y contexto geográfico
El evento sísmico tuvo lugar en las coordenadas 17.192° de latitud y -94.961° de longitud. Autoridades no reportaron daños estructurales inmediatos, aunque recomendaron mantenerse atentos a comunicados oficiales para cualquier actualización.
Características de los movimientos telúricos
«Los sismos no se pueden predecir. No existe ningún método o tecnología actual que permita conocer cuándo ocurrirá un movimiento telúrico», advierte el SSN. México, ubicado en una zona de alta actividad tectónica, registra diariamente múltiples sismos, la mayoría imperceptibles para la población.
La medición de estos fenómenos involucra dos sistemas principales: el Servicio Sismológico Nacional, encargado de determinar magnitud y ubicación, y la Red Acelerográfica Nacional del Instituto de Ingeniería de la UNAM, especializada en registrar comportamientos del suelo durante eventos significativos.
Historial de sismos relevantes
El doctor Jorge Aguirre González, especialista en ingeniería sismológica, destaca la importancia de entender cómo responde el terreno ante los sismos. México posee registros de 20 métodos diferentes para calcular magnitudes, mejorando así la precisión de las mediciones.
Entre los eventos más recordados figuran el sismo de 1985 con magnitud 8.2 y el de 2017 de magnitud 7.1. El primero causó estragos en Guerrero, mientras que el segundo dejó un saldo de 369 fallecidos en Puebla y Morelos.
Antecedentes históricos
El terremoto más intenso en la historia del país tuvo lugar el 28 de marzo de 1787, también en Oaxaca, con una magnitud de 8.6. Este evento provocó un tsunami que llegó a penetrar seis kilómetros tierra adentro.
Estudios del Cires indican que la Brecha de Guerrero mantiene acumulación de energía, lo que sugiere la posibilidad de nuevos sismos de gran magnitud en la región.
