Ataque en Kiev deja elevada cantidad de víctimas
El número de muertos por el ataque ruso en Kiev alcanzó las 23 personas, según reportes oficiales del 29 de agosto. Las autoridades ucranianas continúan con las labores de rescate y advierten que el saldo podría incrementar debido a que decenas de heridos se encuentran en condición crítica.
El presidente Volodímir Zelenski señaló que el ataque, considerado el más grande en semanas contra la capital, representa una respuesta de Moscú a los esfuerzos diplomáticos encaminados a finalizar la guerra. «Rusia elige la balística en lugar de la mesa de negociaciones (…) Elige seguir matando en lugar de poner fin a la guerra», expresó Zelenski en la plataforma X.
Reacciones internacionales ante el ataque
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que el presidente estadounidense, Donald Trump, quien busca un «acuerdo de paz» entre Kiev y Moscú, «no estaba contento con la noticia, pero tampoco sorprendido». Agregó que «quizás ambos bandos de esta guerra no estén preparados para ponerle fin», y destacó la necesidad de que los líderes involucrados busquen una solución.
Por otro lado, el enviado especial de EE. UU., Keith Kellogg, indicó que los objetivos del ataque «no son soldados ni armas, sino zonas residenciales de Kiev: se bombardearon trenes civiles, las oficinas de los consejos de misión de la UE y el Reino Unido y civiles inocentes».
Justificación rusa y disputa sobre garantías de seguridad
Rusia argumentó que los ataques alcanzaron instalaciones militares-industriales y bases aéreas, asegurando que Ucrania ha atacado objetivos rusos. No obstante, Kiev reportó que entre los fallecidos hay cuatro menores, y que la infraestructura afectada incluye la sede del Consulado británico y de la delegación de la Unión Europea en la capital ucraniana.
El Kremlin ha rechazado las propuestas occidentales sobre garantías de seguridad para Ucrania, considerándolas «parciales y diseñadas para contener a Rusia». La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, afirmó que «las garantías de seguridad deben basarse en un entendimiento común que tenga en cuenta los intereses de seguridad de Rusia».
«Esta línea (de propuestas) viola el principio de seguridad indivisible y asigna a Kiev el papel de provocador estratégico en las fronteras de Rusia, lo que aumenta el riesgo de que la alianza (OTAN) se involucre en un conflicto armado con nuestro país», subrayó Zakharova.
Las tensiones aumentan, ya que Moscú se opone al posible despliegue de tropas extranjeras en Ucrania en una posguerra, considerado un punto esencial en las negociaciones de paz. Aunque no todas las naciones de la OTAN apoyan esta medida, Reino Unido y Francia han expresado su interés en desplegar fuerzas en zonas estratégicas de Ucrania.
Contexto de los esfuerzos de paz
El mayor ataque ruso en Kiev se produce menos de dos semanas después de la cumbre en Alaska entre Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin, en la que se esperaba un impulso a las iniciativas de paz, ahora estancadas. Moscú reitera su interés en continuar con las «conversaciones de paz», aunque sus acciones indican un endurecimiento de la postura militar.
Los esfuerzos de mediación enfrentan obstáculos significativos, especialmente por las discrepancias sobre las garantías de seguridad para Ucrania, un tema central en las discusiones entre Kiev y sus aliados europeos. Estados Unidos ha manifestado su apoyo a dichas garantías, mientras el Kremlin las considera una amenaza directa a su seguridad nacional.
