Un caso de presunta corrupción relacionado con la adquisición de medicamentos para personas con discapacidad ha generado una crisis política en Argentina, involucrando a Karina Milei, hermana del presidente Javier Milei y actual secretaria de la Presidencia.
Origen del escándalo
El caso surgió a partir de la filtración de audios atribuidos a Diego Spagnuolo, exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), donde se menciona un supuesto cobro de comisiones del 3% por parte de Karina Milei en operaciones de compra de medicamentos realizadas por la empresa Suizo Argentina. El funcionario señaló haber alertado al presidente sobre el esquema, pero no obtuvo respuesta.
«A Karina le llega el 3 % y el 1 % se va en la operatoria», asegura la voz en los audios, mencionando además que «se llevan de medio palo para arriba por mes», lo que se interpreta como medio millón de dólares mensuales. Spagnuolo fue destituido del cargo días después de hacerse públicos los audios.
Intervención judicial y presiones políticas
El juez federal Sebastián Casanello ordenó allanamientos relacionados con el caso, incluido el domicilio de Jonathan Kovalivker, uno de los propietarios de la droguería involucrada. Su hermano Emmanuel fue detenido cuando intentaba escapar con 266,000 dólares divididos en sobres.
El gobierno nacional negó las acusaciones, calificando la filtración como una maniobra electoral de la oposición en un año de comicios legislativos. Javier Milei aseguró que «todo lo que dice es mentira, lo vamos a llevar a la Justicia y probar que mintió».
Impacto económico y social
El escándalo ha generado reacciones negativas en los mercados financieros, con retrocesos en la bolsa argentina, presión sobre el peso frente al dólar y aumento del riesgo país. Además, ocurre en un contexto delicado tras la anulación por parte del Congreso de un veto presidencial a una ley que ampliaba los recursos para personas con discapacidad.
La empresa Suizo Argentina emitió un comunicado afirmando haber actuado «con total apego a las normas y leyes vigentes», mientras los hermanos Kovalivker no han emitido declaraciones, aunque entregaron sus teléfonos a la justicia para las investigaciones.
