Verano letal con secuelas globales
El año 2025 ha sido testigo de temperaturas extremas y múltiples incendios de gran magnitud, los cuales dejaron al menos ocho personas fallecidas. Algunas de estas muertes se debieron a incidentes durante los esfuerzos de combate al fuego. Pero el impacto de estos siniestros puede trascender fronteras, como ocurrió con los incendios de Canadá en 2023.
Humareda que cruzó continentes
Un análisis reciente revela que los incendios forestales en Canadá durante el verano de 2023 no solo afectaron a Norteamérica, sino también a Europa. Los científicos han documentado cómo el humo y las partículas finas viajaron miles de kilómetros, extendiendo sus efectos nocivos.
Una de las temporadas más devastadoras
El país norteamericano enfrentó su peor temporada de incendios registrada, con más de 6.000 focos activos que consumieron aproximadamente 150.000 kilómetros cuadrados, una extensión que supera la suma de varias regiones grandes de España. El cielo de Nueva York se tiñó de un color anaranjado debido a la densa humareda.
Polución que puso en riesgo la salud
Los investigadores destacan que los incendios provocaron un aumento significativo en la presencia de partículas PM2.5, de menos de 2,5 micras de diámetro. Esto deterioró la calidad del aire, con un incremento global de 0,17 microgramos por metro cúbico. Se calcula que 354 millones de personas en Europa y Norteamérica respiraron aire por encima de los niveles considerados seguros por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Muertes por exposición prolongada
Según los cálculos del estudio, los incendios provocaron entre 3.400 y 7.400 decesos agudos en Norteamérica. Aún más preocupante es el cálculo de fallecimientos crónicos: entre 37.800 y 90.900 personas perdieron la vida de forma prematura en ambos continentes debido a la exposición prolongada al humo.
Un aviso sobre riesgos futuros
Aunque Europa no enfrenta incendios de la magnitud de los de Canadá, este estudio subraya que los peligros asociados a estos fenómenos no se limitan a las llamas. Las consecuencias para los ecosistemas y la salud humana serán persistentes, especialmente tras una temporada que ha dejado graves afectaciones ambientales.
Los detalles del estudio han sido publicados en un artículo en la revista Nature.
