Recaudación aduanera récord con factores externos
Los datos preliminares de recaudación aduanera para el presente año muestran un crecimiento significativo, pasando de 1.20 billones de pesos en 2024 a 1.01 billones acumulados al 14 de septiembre de 2025. De mantenerse este ritmo, se espera cerrar en 1.43 billones, lo que representa un aumento nominal del 19% (16% en términos reales). Este incremento no se atribuye a una mayor eficiencia institucional, sino a factores externos como el tipo de cambio, aranceles y la recuperación en importaciones de combustibles.
Según se menciona en los Criterios Generales de Política Económica, la recaudación está impulsada por tres elementos específicos: el incremento del IVA de importaciones debido a la depreciación del peso frente al dólar (16.8% más caro en promedio que en 2024), el crecimiento del Impuesto General de Importación derivado de aranceles aplicados a 544 fracciones en sectores como acero, aluminio y textil, y la reducción de estímulos fiscales en gasolinas y diésel que ha generado ingresos adicionales por IEPS superiores a 50 mil millones de pesos.
Presupuesto 2026: prioridad a operación sobre nómina
El anteproyecto de presupuesto para la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) en 2026 presenta un giro sin precedentes en sus últimos siete años. Después de una reducción acumulada del 43.7% entre 2018 y 2025, se propone un aumento del 79% que elevaría el total a 3,468.1 millones de pesos. La novedad no radica únicamente en el monto, sino en el cambio estructural: los servicios personales crecerán 6.3%, mientras que los gastos de operación experimentarán un aumento del 1,124%, alcanzando el 42.4% del presupuesto total.
Este redireccionamiento financiero parece orientado a fortalecer la capacidad operativa de la institución, especialmente en relación con la próxima apertura de oficinas en Nuevo Laredo. Sin embargo, surgen dudas sobre la transparencia y eficiencia del gasto, particularmente en rubros como los 415 millones destinados a «Otros servicios generales», categoría que incluye gastos no especificados, o los 260 millones para servicios profesionales y técnicos que podrían destinarse a tecnología contra subvaluación.
Aranceles y reformas aduaneras en el horizonte
El cambio presupuestal se enmarca dentro de una estrategia más amplia del Paquete Económico 2026, que contempla reformas a la Ley Aduanera y modificaciones a la Ley de Impuestos Generales de Importación y Exportación (LIGIE). Estas iniciativas buscan establecer aranceles del 50% en 1,463 fracciones provenientes de países sin tratados de libre comercio, con énfasis en China, y transformar a la Aduana en un instrumento de política industrial y seguridad nacional.
«Los recursos para tecnología y operativos no son una opción; son la condición para que esta política no colapse por ineficiencia», señalan expertos en el análisis de las nuevas medidas. La dependencia de factores externos para la recaudación aduanera plantea desafíos en el mediano plazo, ya que el tipo de cambio podría revertirse y las empresas ajustar sus cadenas de suministro para evadir los aranceles.
Desafío: convertir inversión en eficiencia real
A pesar de la celebración oficial por el impulso recaudatorio, persisten dudas sobre su sostenibilidad. «Lo cual, sin un acompañamiento de una política industrial activa con coeficientes de inversión elevados y sostenidos, será muy difícil de mantener niveles recaudatorios crecientes», advierten analistas. Para países de ingresos medios como México, la clave está en la tributación directa de grandes patrimonios y riquezas.
El reto institucional es claro: «El verdadero éxito no se medirá en el monto gastado, sino en la capacidad de convertir estos recursos en resultados tangibles: más detecciones de contrabando, menos subvaluación y una recaudación que dependa menos del viento a favor y más de la eficiencia institucional». Si Hacienda y ANAM logran esta transformación, 2026 podría marcar un punto de inflexión hacia una recaudación sostenible y de calidad.
