La Procuraduría Federal de México tomó custodia de Samara «F», una nacional mexicana entregada por Colombia, tras ser reclamada por autoridades de Tabasco por su probable participación en delitos de tráfico humano y prostitución forzada.
Red de explotación desmantelada
Según informó el Ministerio Público de la Federación, un juzgado federal con sede en Villahermosa emitió la orden de aprehensión contra la mujer por supuestamente coordinar una organización que captaba mujeres, especialmente procedentes de países centroamericanos, mediante publicaciones falsas en plataformas digitales prometiendo empleos estables en territorio mexicano.
Su forma de actuar consistía en atraer a las víctimas con ofertas como trabajos de meseras; sin embargo, una vez que llegaban a México, eran obligadas a posar desnudas para ser exhibidas en páginas web con fines de explotación sexual.
Entrega oficial en Bogotá
La detención de Samara «F» se produjo en enero de este año en territorio colombiano, y tras un proceso legal de nueve meses, las instancias competentes de ese país autorizaron su entrega a México bajo los lineamientos del acuerdo bilateral de extradición vigente.
La transferencia se concretó en el Aeropuerto Internacional «El Dorado», en la capital colombiana, de forma que la imputada sea puesta a disposición de los tribunales mexicanos que la solicitaron para continuar con el proceso legal en su contra.
Antecedentes de redes similares
Este tipo de operativos no es inédito. Desde 2001, una plataforma conocida como Zona Divas se dedicó a la explotación de mujeres sudamericanas. La red fue expuesta tras el hallazgo de los asesinatos de cinco jóvenes, la mayoría en la Ciudad de México, entre 2017 y 2018, todas vinculadas a ese portal que ofrecía servicios sexuales de cientos de mujeres.
La página fue fundada por Antonio Santoyo Cervantes, conocido como «El Sony», y José Antonio Villeda Martínez, apodado «El Tony». Pese a enfrentar procesos judiciales, ambos fueron liberados sin que se ofreciera justificación oficial.
«El Soni» les pagaba para intimidar y asesinar a las mujeres que se negaban a continuar en el sitio web.
Las víctimas eran atraídas con falsas promesas de empleo en México, algunas como modelos o empleadas domésticas, pero al llegar eran confinadas en departamentos en condiciones de hacinamiento extremo.
Su movilidad y actividades eran controladas por choferes que las trasladaban a los lugares donde debían prestar servicios sexuales y luego las devolvían a los inmuebles donde vivían recluidas.
Elementos ligados a La Unión Tepito tuvieron participación activa en el esquema de control y violencia, según revelaciones del periodista Antonio Nieto.
La historia de las víctimas fue retratada por las cineastas Astrid Rondero y Fernanda Valadez en el documental «El portal: La historia oculta de Zona Divas», basado en fotos, relatos de familiares y publicaciones que las jóvenes hicieron en sus redes sociales para denunciar su situación.
