Maribel Guardia mantiene viva la memoria de su hijo Julián Figueroa a través de un pequeño pero significativo objeto que lleva consigo a toda hora. La actriz confesó que posee un arete negro que perteneció a su hijo y que ahora usa sin separarse de él, incluso durante actividades cotidianas como dormir o bañarse.
Un hallazgo lleno de significado
“Tengo un aretito que nunca me quito, que lo tengo aquí (detrás de su oreja y colgado de su arete). Ese aretito negro que ves aquí, era de Julián”, declaró en una entrevista con Despierta América el 15 de octubre. El accesorio lo encontró casualmente en la antigua habitación de su hijo, cuando este “pegó un brinco” y cayó a sus pies. “Lo agarré y dije: ‘Dios mío, era uno de los aretitos que usaba Julián’. Desde entonces lo traigo”, relató con emoción.
El arete se ha convertido en un vínculo espiritual entre madre e hijo. Guardia aseguró que lo lleva constantemente: “Yo me pongo un arete, pero abajo está siempre el de Julián. Nunca me lo quito. Duermo con él, me baño con él. Nunca me lo quito”. Para ella, este gesto trasciende lo material: “Él me da regalos así todo el tiempo. Lo siento… siempre está acá al lado mío”, afirmó.
La casa que guarda recuerdos
Sobre el inmueble donde vivió y falleció su hijo, la intérprete de 66 años admitió que, aunque piensa en dejarlo, aún no decide su destino. Cada rincón está impregnado de momentos familiares. “La voy a dejar ahí un rato a ver qué pasa y ya luego decido”, señaló, reflejando la dificultad de tomar una decisión frente a tantos recuerdos.
Reflexión sobre la carrera artística
Respecto a Imelda Tuñón, madre de su nieto y exnuera, Maribel Guardia expresó que considera que le “está yendo muy bien”. No obstante, destacó los desafíos del mundo del espectáculo: “Las carreras se van haciendo con dedicación, con esfuerzo y con muchas puertas que se cierran”. Y concluyó con una reflexión profunda: “Es parte de esta carrera (…) Uno de los grandes dones de ser artista es tener paciencia”.
