El conglomerado de moda Armani ha designado a Giuseppe Marsocci como su nuevo consejero delegado, tras el deceso del fundador y legendario diseñador Giorgio Armani, ocurrido el 4 de septiembre a los 91 años.
Una sucesión planificada
Marsocci, de 62 años, acumula 22 años dentro de la empresa, donde hasta ahora desempeñaba el cargo de director comercial global. En los últimos seis años fungió como director general adjunto y responsable directo de las estrategias comerciales del grupo, reportando directamente al propio Armani. Asimismo, ha integrado diversos consejos de administración, entre ellos como presidente de Giorgio Armani Retail Srl y filiales internacionales, incluyendo la de Estados Unidos.
El nombramiento fue interpretado por la compañía como «una importante confirmación de la voluntad unánime de la familia Armani de dar continuidad al proyecto que Giorgio Armani construyó y mantuvo durante 50 años, respetando los principios fundacionales y las directrices de continuidad trazadas por el propio fundador».
El legado y los planes futuros
«Agradezco a la Fundación, al consejo de administración y a la familia Armani por la confianza que han depositado en mí. Es un proyecto de extraordinaria importancia, de continuidad y de valorización de una de las marcas del ‘Made in Italy’ más prestigiosas del mundo»
declaró Marsocci, según medios italianos.
El nuevo consejero delegado reconoció que el entorno del lujo está en una profunda transformación. «Juntos haremos todo lo posible por perpetuar su modelo de empresa (de Armani) y su idea de belleza, y sabremos llevarla adelante con coherencia y sensibilidad, teniendo en cuenta los valores y las expectativas de un mundo que cambia», añadió.
La estrategia de transición patrimonial
Además de integrar el consejo de administración, Marsocci asumirá las facultades para gestionar la compañía durante esta etapa de transición, marcada por el plan sucesorio establecido en el testamento del diseñador.
Según las instrucciones dejadas por Armani, un año después de la apertura del testamento deberá venderse un 15% del capital de Giorgio Armani S.p.A. a un gran conglomerado del sector del lujo, en un plazo no mayor a 18 meses. Entre los posibles compradores figuran LVMH, EssilorLuxottica y L’Oréal, aunque no se descartan otros grupos de nivel similar.
Entre tres y cinco años posteriores, se prevé transferir al mismo comprador una participación adicional del 30% al 54.9% del capital. Como alternativa, se contempla una salida a Bolsa en un máximo de ocho años, manteniendo siempre a la Fundación Giorgio Armani con al menos el 30.1% del control.
La Fundación, creada por el diseñador para preservar su legado, recibirá el 100% de las acciones: el 9.9% en propiedad plena (con el 30% de los derechos de voto) y el 90% restante en nuda propiedad. Los derechos de voto quedarán distribuidos entre Pantaleo Dell’Orco, compañero de Armani, y sus dos sobrinos.
