El gobierno de Estados Unidos, bajo la autorización del presidente Donald Trump, podría estar habilitando una serie de acciones clandestinas de la CIA en Venezuela, una medida que, aunque poco común en su reconocimiento público, entra dentro de las facultades presidenciales para proteger la seguridad nacional del país norteamericano.
Facultades presidenciales y operaciones encubiertas
Estas acciones, conocidas formalmente como «hallazgos presidenciales», permiten al mandatario estadounidense autorizar misiones secretas que van desde el financiamiento de grupos rebeldes hasta ataques letales con drones o intentos de cambio de régimen. La ley norteamericana establece que estas operaciones pueden ser aprobadas si apoyan objetivos claros de política exterior vinculados a la seguridad nacional.
Una vez emitido el hallazgo, el presidente debe notificar a los comités de inteligencia del Senado y de la Cámara de Representantes. En asuntos de mayor trascendencia, también se informa al llamado «grupo de los ocho», integrado por líderes partidistas y principales miembros de esos comités. Sin embargo, esta notificación no requiere aprobación legislativa previa. El Congreso solo puede intervenir limitando fondos o mediante legislación específica.
Historial de intervenciones encubiertas
La historia de Estados Unidos incluye varias operaciones encubiertas en América Latina y otras regiones. Durante la guerra fría, la CIA participó en derrocamientos de gobiernos en países como Guatemala, Chile y Brasil, en el marco de la lucha contra el comunismo. En Chile, por ejemplo, la agencia colaboró con el ascenso de Augusto Pinochet al poder.
En décadas recientes, hallazgos presidenciales permitieron el apoyo a los afganos contrarios a la invasión soviética durante el gobierno de Jimmy Carter, y posteriormente, bajo Ronald Reagan, el respaldo encubierto a los Contras en Nicaragua. En tiempos más actuales, la CIA llevó a cabo la operación Timber Sycamore, que entrenó y equipó a rebeldes sirios en contra del régimen de Bashar al-Assad.
«No tenemos un récord muy admirable», le explicó a la BBC Dexter Ingram, el exdirector de la oficina de lucha contra el extremismo violento en el Departamento de Estado. «Hay una larga historia y no siempre es positiva. Creo que tenemos que mirar nuestra historia: es una pendiente muy resbaladiza», añadió.
Posibles escenarios en Venezuela
No se ha confirmado si actualmente la CIA está realizando operaciones activas en Venezuela, si las está planificando o si simplemente las mantiene como una opción de contingencia. Trump justificó la autorización señalando el tráfico de drogas desde Venezuela hacia Estados Unidos, mencionando «grandes cantidades de droga» que circulan por el Caribe.
Las operaciones encubiertas podrían adoptar múltiples formas y tener diferentes objetivos. Entre ellos, se encuentran supuestos miembros del Tren de Aragua y del Cártel de los Soles, organizaciones que Washington ha calificado como terroristas. Estos grupos podrían convertirse en blancos de acciones paramilitares o ataques con drones.
Marc Polymeropoulos, exagente de la CIA con 26 años de experiencia y supervisor de misiones clandestinas internacionales, indicó que la estrategia de «encontrar, arreglar y acabar», desarrollada durante la guerra contra el terrorismo, podría ser aplicada con facilidad contra estas redes criminales.
«El parámetro que tienen las autoridades está establecido en la autorización», le explicó a la BBC Mick Mulroy, un exagente de la CIA. «Pero realmente no hay limitaciones y no necesita aprobación del Congreso», añade.
Flexibilidad y riesgos de las órdenes ejecutivas
Según expertos, las restricciones a las operaciones de inteligencia dependen de órdenes ejecutivas, las cuales pueden ser modificadas unilateralmente por el presidente en cualquier momento. Esto otorga una amplia discrecionalidad al mandatario, quien puede redefinir el alcance de las acciones encubiertas sin necesidad de aprobaciones adicionales.
La naturaleza secreta de estas operaciones hace que su verificación sea difícil, pero su potencial impacto en la estabilidad de gobiernos extranjeros genera preocupación entre analistas internacionales. En el caso venezolano, no se descarta que las acciones encubiertas busquen desestabilizar al gobierno de Nicolás Maduro, aunque oficialmente se justifiquen bajo el combate al narcotráfico.
