El líder de la nación norteamericana, Donald Trump, reveló que dos de las compañías más influyentes del sector automotor en su país, General Motors (GM) y Ford Motor Company, le expresaron su reconocimiento por la implementación de gravámenes comerciales dirigidos a las unidades tipo camioneta fabricadas fuera de sus fronteras, específicamente en México y Canadá. Esta determinación ha desatado opiniones encontradas entre los actores clave de la industria fabricante de vehículos.
Reconocimiento empresarial a través de redes sociales
Mediante una publicación en su plataforma digital Truth Social, el exmandatario señaló que la jefa ejecutiva de General Motors, junto con el máximo representante de Ford Motor Company, se comunicaron directamente con él para mostrar su respaldo.
Me dieron las gracias por imponer aranceles a las camionetas de tamaño medio y grande. Sin los aranceles, sería una lucha muy dura y larga para los fabricantes de camionetas y automóviles en Estados Unidos
, declaró.
Trump fundamentó esta estrategia comercial afirmando que tales medidas responden a preocupaciones relacionadas con la seguridad nacional.
Con los aranceles tenemos una economía y un país fuertes y poderosos. Sin ellos, tenemos exactamente lo contrario
, agregó.
Impacto en plantas manufactureras del norte y centroamérica
Las consecuencias de esta política comercial se sienten de manera inmediata en las instalaciones de GM localizadas en Silao, en el estado de Guanajuato, así como en Oshawa, Canadá, donde se ensamblan unidades como la Chevrolet Silverado y la GMC Sierra. Asimismo, las operaciones en fábricas estadounidenses ubicadas en Indiana y Míchigan también se ven implicadas. En el caso de Ford, la fabricación de sus camionetas pick-up tiene lugar en Hermosillo, Sonora, y también en centros de producción en Míchigan, Misuri y Kentucky.
