Desde un rincón de Veracruz, donde de niño miraba con asombro los programas de Disney desde su habitación, Ángel Abad ha logrado un salto inimaginable: protagonizar una serie de la prestigiosa compañía. Hoy se convierte en parte de Playback, una somos dos, disponible desde el 29 de octubre en Disney+, una producción que marca un antes y un después en su trayectoria. «Me emociona formar parte de un proyecto tan importante, es un sueño. Tener la oportunidad de compartir el escenario con gente talentosísima me vuela la cabeza, no sé cómo explicarlo», confiesa tras la premiere en Argentina, que marcó el inicio de una nueva fase artística.
Un personaje con matices
La historia gira en torno a dos amigas unidas por su pasión musical, cuya vida da un giro inesperado tras volverse virales con un video en el que una hace playback de la voz de la otra. Su entrada a un concurso televisivo llamado Gluzz abre paso al personaje de Fabián, interpretado por Abad. «Soy el hijo de la directora del proyecto, Coral es mi madre, y yo estoy ahí atrás generando el contenido de todo lo que va a suceder en este concurso. Tengo un rol antagónico», explica. Aunque su papel representa una figura de resistencia para las protagonistas, el actor subraya que actúa desde sus propias limitaciones: «Intento hacer lo que puedo», reconoce, destacando el lado humano detrás de sus decisiones.
La trama comienza en México, pero rápidamente traslada a los personajes a Argentina, escenario de intrigas, revelaciones y tensiones. Fue precisamente en Buenos Aires donde se filmaron los 20 episodios de la serie, en una experiencia que marcó profundamente al actor. Durante tres meses, compartió intensamente con el elenco, lo que le permitió adentrarse en un ritmo de trabajo distinto, más cercano al estilo musical y juvenil: «Convives muchísimo más, pasas más tiempo con tus compañeros. Tienes la oportunidad de relacionarte de una manera más directa e íntima», comparte.
Entre la música y la representación
Para Ángel, la serie logrará conectar con el público joven gracias a su núcleo emocional. «Cuenta principalmente una historia de amistad, eso es lo que más resalta y que es musical. Disney le está apostando bastante a este tipo de series que se hacían antes, que hace un rato que no veíamos, que son en el colegio, con muchos colores», destaca. La mezcla de melodía, lazos sinceros y secretos entrelazados crea, según él, la fórmula ideal para cautivar audiencias.
Aunque esta sea su primera gran aparición en televisión, su trayectoria ya incluye proyectos de renombre como la serie Sangre llama a sangre y películas como El club perfecto y Arillo de hombre muerto. De esta última, resalta especialmente su colaboración con Adriana Paz: «Trabajar con Adriana Paz fue un honor, en mí despertó una curiosidad enorme por investigar más en el área del cine».
Orgullo mexicano en escena internacional
Egresado del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, Abad celebra representar a México en una producción global. «Somos como dos personas o tres mexicanas dentro del proyecto y eso me emociona un montón», afirma, consciente del impacto de llevar el talento nacional a plataformas internacionales. Hace poco regresó a Martínez de la Torre, su tierra natal, donde fue recibido con entusiasmo por la prensa local. Allí, compartió su trayectoria con quienes hoy sueñan desde lugares similares: «El sueño empieza en mi habitación viendo estas series de pequeño… Ha sido una locura esta oportunidad. Me emociona sembrar la inquietud en un montón de gente que está por ahí soñándolo, pensándolo, y darle el peso a que los sueños sí se vuelven realidad cuando uno lo persigue y está ahí trabajando», concluye, convirtiéndose en ejemplo de que las pantallas lejanas también pueden ser destino de quienes persisten.
