7 de marzo del 2026
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De la arcilla a la pantalla: el viaje mágico de las palabras

Desde las primeras marcas en tablillas de barro hasta los mensajes que viajan por internet, la escritura sigue siendo el hilo invisible que conecta a la humanidad a través del tiempo. Carl Sagan afirmó en alguna ocasión:

«Qué cosa más sorprendente es un libro. Es un objeto plano que vino de un árbol con partes flexibles en las que están impresos montones de curiosos garabatos; pero en cuanto se empieza a leer, se entra en la mente de otra persona, tal vez de alguien que murió hace miles de años. A través del tiempo, un autor habla de una manera clara y silenciosa, entrando en nuestra mente. La escritura es tal vez el más grande de los inventos humanos. Une a personas que no se conocen entre sí, personajes de libros de épocas lejanas rompen la línea del tiempo. Un libro es la prueba de que los hombres son capaces de hacer que la magia funcione.»

Este pensamiento de Sagan continúa siendo una poderosa motivación para fomentar la lectura entre los jóvenes de hoy, incluso cuando fue concebido en otra época. Su mensaje resalta el valor profundo del acto de leer, un ejercicio esencialmente humano que trasciende generaciones y conecta experiencias.

La lectura en contexto mexicano

En México, persiste un reto histórico: impulsar el hábito lector. A menudo se afirma que la población muestra desinterés por los libros, pero tal juicio puede ser más subjetivo que real. La motivación de los estudiantes, desde la experiencia en el aula, no parece faltar; lo que en realidad escasea es la oferta de materiales que resuenen con sus intereses y entornos cotidianos.

Es fundamental ampliar el enfoque escolar más allá de la literatura. La historia, por ejemplo, permite a los alumnos comprender los procesos y contextos que dan profundidad a cualquier texto. Al estudiar el pasado, se aprende a descifrar el presente.

Un proyecto que une pasado y presente

Con motivo del concurso “El Quijote nos invita a leer” y aprovechando que el tema de la escritura formaba parte del programa de español, se propuso a los estudiantes investigar los orígenes de la escritura, centrándose en los primeros sistemas cuneiformes de Mesopotamia. El objetivo era claro: que comprendieran que mucho antes de los teclados o las redes sociales, la humanidad ya había descubierto la fuerza de dejar rastros mediante signos.

Los alumnos presentaron sus hallazgos en formato de ensayo, método que sigue siendo, en las materias de humanidades, una herramienta valiosa para evaluar no solo conocimientos, sino también pensamiento crítico, creatividad y capacidad de expresión. Aunque hubo trabajos con distintos niveles de profundidad, la mayoría reveló algo fundamental: cuando se les guía con intención y se les permite explorar desde la curiosidad, los jóvenes son capaces de reflexionar con gran madurez.

La voz de una generación que escribe para trascender

Algunas de las reflexiones más destacadas de los estudiantes muestran una comprensión profunda del papel de la escritura en la historia humana.

«La escritura fue mucho más que un invento: fue el inicio de la historia y del pensamiento humano organizado. Gracias a ella, las civilizaciones pudieron comunicarse, dejar registro de sus conocimientos y aprender de su propio pasado. Es impresionante pensar que unas simples marcas sobre piedra, arcilla o papiro se convirtieron en la base de todo lo que hoy conocemos: la educación, la ciencia, la literatura y la cultura. La escritura permitió que las ideas no se pierdan con el tiempo, sino que se transmitieran de generación en generación, ayudando a construir sociedades más justas y sabias. Reflexionar sobre su importancia nos recuerda que escribir no es solo poner palabras, sino dejar huellas que pueden cambiar la forma en que comprendemos el mundo y nuestra historia como humanidad.»

— Jade Aragón, 1°B

Otra alumna destacó el aspecto memorial de la escritura:

«Reflexionar sobre la historia de la escritura cuneiforme me hace comprender que este invento fue mucho más que un sistema de símbolos: fue el comienzo de la memoria humana. A través de esas antiguas tablillas, los pueblos mesopotámicos lograron conservar sus pensamientos, creencias y conocimientos, dejando una huella que aún podemos leer miles de años después. Gracias a ellos, la humanidad aprendió que escribir es una forma de vencer el olvido y de darle sentido a la existencia. Para mí, la escritura representa la capacidad del ser humano de trascender el tiempo y comunicarse con generaciones que todavía no existen. Cada signo grabado en arcilla fue un acto de esperanza, una manera de decir: “yo estuve aquí” y de compartir lo aprendido.»

— Raquel Ávila, 1°B

Otros estudiantes resaltaron su impacto en la organización social:

«La escritura en Mesopotamia representó mucho más que un medio de comunicación: fue el pilar sobre el cual se edificaron las primeras civilizaciones. Gracias a ella, los pueblos sumerio, acadio y babilonio pudieron organizar sus sociedades, administrar recursos, preservar su religión y transmitir su conocimiento. La evolución de los signos cuneiformes refleja también la evolución del pensamiento humano: del dibujo concreto a la abstracción simbólica, del registro económico a la literatura y la filosofía.»

— Mía Martínez, 1°B

Algunos hicieron paralelos con el presente:

«Aprender sobre la escritura cuneiforme me hizo comprender lo importante que es la palabra escrita. Hoy usamos computadoras y teléfonos, pero seguimos haciendo lo mismo que los sumerios: escribir para recordar, compartir y aprender. Nuestros emojis son como pictogramas modernos; cambiaron las herramientas, pero la intención sigue siendo la misma: dejar huella.»

— Christopher Valenzuela, 3°B

Y otro incluso vio en las redes sociales un eco del pasado:

«Así como en su tiempo la escritura fue algo nuevo e incluso extraño, creo que hoy las redes sociales cumplen un papel similar. Con el tiempo serán también una forma de expresión y memoria.»

— Nahla Velarde, 3°A

El poder eterno de escribir

Leer los ensayos de los estudiantes confirma que el asombro y la curiosidad siguen siendo fuerzas poderosas en el aprendizaje. La escritura, como ellos mismos lo expresaron, no es solo un recurso técnico: es una herencia que conecta tiempos, una forma de resistir al olvido.

Surgió como una herramienta práctica —para contabilizar granos o acuerdos—, pero evolucionó hasta convertirse en el puente entre mentes separadas por milenios. Hoy, en las aulas de Ciudad Juárez, ese legado se renueva cada vez que un joven escribe una idea en su cuaderno o redacta una historia en su celular. Porque, como dijo Sagan, escribir sigue siendo la manera más silenciosa y mágica de hablar con la eternidad.

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