La moneda mexicana mostró una marcada baja este martes, alcanzando su nivel más débil en aproximadamente dos meses, en medio del fortalecimiento del dólar estadounidense y la incertidumbre en torno a futuras decisiones monetarias tanto en Estados Unidos como en México.
Presión cambiaria por decisiones en Estados Unidos
El principal factor detrás del deterioro del peso fue la división evidente entre los miembros de la Reserva Federal (Fed), lo que ha provocado que los inversionistas ajusten sus expectativas sobre una posible reducción en las tasas de interés estadounidenses. Este cambio de postura ha impulsado al índice dólar, que mide al billete verde frente a un grupo selecto de divisas, acercándose a su pico más alto en tres meses.
La moneda mexicana se cotizaba en 18.6538 por dólar, una depreciación del 0.87%, colocándose entre las peores lecturas desde principios de septiembre.
Expectativas locales sobre política monetaria
En el ámbito nacional, los analistas anticipan de forma generalizada que el Banco de México mantendrá su senda de recortes en el costo del crédito, tanto en su anuncio de esta semana como en su última reunión programada para mediados de diciembre.
«El mercado espera ampliamente que Banco de México continúe disminuyendo el costo de los créditos tanto en su aviso de esta semana como en su último encuentro del año, a mediados de diciembre.»
Este escenario interno, combinado con la volatilidad externa, amplifica la presión sobre la moneda local, en un contexto de escasez de datos económicos en Estados Unidos debido al cierre parcial del Gobierno, lo que limita la toma de decisiones informadas.
