Washington ha incluido a cuatro colectivos antifascistas procedentes de Alemania, Grecia e Italia en una lista de organizaciones terroristas. La medida fue anunciada por Marco Rubio, quien indicó que uno de los grupos, Antifa Ost, fue calificado como «Terrorista Global Especialmente Designado».
Acción contra movimientos anticapitalistas y antiestadounidenses
Las agrupaciones señaladas son acusadas de promover «ideologías revolucionarias anarquistas o marxistas, incluyendo el antiamericanismo y el anticapitalismo», declaró Rubio. El secretario de Estado aseguró que esta designación responde al compromiso del gobierno de Donald Trump de enfrentar lo que calificó como una «campaña de violencia política» atribuida al movimiento Antifa.
Se prevé que la designación oficial de los otros tres grupos entre en vigor a partir del 20 de noviembre. Además, se advirtió que Estados Unidos intensificará su enfoque contra otras organizaciones similares en distintas partes del mundo.
¿Qué se les imputa a estos grupos?
Según el gobierno estadounidense, los colectivos señalados utilizan sus posturas ideológicas para «incitar y justificar asaltos violentos dentro y fuera del país». La administración de Trump ha vinculado al movimiento Antifa con disturbios posteriores al asesinato del activista conservador Charlie Kirk, así como con altercados durante protestas contra operativos migratorios en ciudades como Los Ángeles, Chicago y Portland.
Trump ya había advertido contra Antifa durante su primer periodo presidencial (2017-2021), pero fue hasta septiembre cuando emitió una orden ejecutiva calificando formalmente al movimiento como organización terrorista. Esta decisión ha sido cuestionada por expertos en seguridad nacional, quienes argumentan que Antifa carece de estructura centralizada o líderes oficiales, lo que complica su clasificación bajo leyes antiterroristas.
Orígenes y evolución del antifascismo
El antifascismo surgió en la primera mitad del siglo XX como respuesta a los regímenes fascistas y nazis en Europa. La simbología actual del movimiento refleja la alianza histórica entre anarquistas y socialistas, despite sus diferencias ideológicas.
En la actualidad, Antifa se asocia con causas antirracistas y con la defensa de los derechos de la comunidad LGBT. En Estados Unidos, el movimiento recuperó visibilidad a partir de 2016, en medio del auge de grupos de supremacía blanca. Su presencia se intensificó durante las protestas en Charlottesville, Virginia, y tras el asesinato de George Floyd, que desencadenó las movilizaciones de Black Lives Matter.
