Este viernes, el magistrado Rafael Guerra fue confirmado nuevamente como presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Ciudad de México, tras obtener 60 votos a favor de un total de 79 posibles, superando el umbral requerido de dos tercios. Esta reelección lo posiciona para encabezar el órgano judicial durante un tercer periodo consecutivo, desde el 1 de enero de 2026 hasta el 31 de agosto de 2027. El proceso marcó un hito, ya que será la última ocasión en que la designación se realice mediante votación entre magistrados, previo a que en 2027 los cargos judiciales de la capital se elijan por voto popular.
Guerra, figura cercana al expresidente Andrés Manuel López Obrador y en el cargo desde 2019, enfrentó fuertes cuestionamientos durante el proceso. Hubo voces internas, como las de las magistradas Rosalba Guerrero y Celia Marín, que abogaron por un cambio de rumbo en la institución, particularmente tras eventos recientes que han puesto en tela de juicio la seguridad y la estabilidad del sistema judicial en la capital. Ambas magistradas habían manifestado a este diario que el escenario político interno había evolucionado frente a sus anteriores enfrentamientos con Guerra, quien ha consolidado una fuerte influencia dentro del TSJ.
Competencia interna y resultados de la votación
En la contienda por la presidencia del alto tribunal capitalino, cinco magistrados se presentaron como candidatos. Además de Guerra, figuraron Ramón Alejandro Sentíes Carriles, quien obtuvo seis votos; Rosalba Guerrero, con 10; y Celia Marín y Arturo Eduardo García Salcedo, cada uno con un voto. La elección se llevó a cabo durante una sesión extraordinaria, en la que Guerra logró imponerse ampliamente, a pesar del descontento visible fuera de las instalaciones.
Durante su intervención antes de la votación, Guerra destacó su compromiso con el personal del tribunal:
“Este programa sigue siendo un compromiso con la clase trabajadora. Las mujeres y hombres que integran la base trabajadora son el principio y el final de nuestra institución. Constituyen los cimientos de nuestra fortaleza”.
Asimismo, subrayó el reto que enfrenta la justicia capitalina:
“El poder judicial de la Ciudad de México tiene ante sí un reto enorme y, al mismo tiempo, una oportunidad profunda para demostrar que la justicia es humana y sensible”
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Contexto de violencia y descontento social
La elección se produjo poco tiempo después del asesinato del abogado David Cohen, ocurrido a mediados de octubre en un hospital de la Ciudad de México, tras recibir varios disparos en pleno día, cerca de la sede del TSJ. El caso generó una fuerte conmoción y fue interpretado por algunos expertos como un acto dirigido contra el entorno de Guerra, dada la supuesta cercanía entre ambos. Sin embargo, el magistrado negó cualquier contacto previo al ataque:
“No hubo cita, ni encuentro informal, ni conversación entre Cohen y Guerra”
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Paralelamente a la votación, empleados del TSJ realizaron una protesta en las inmediaciones de la Ciudad Judicial para manifestar su rechazo a la reelección de Guerra. Entre sus principales demandas destacaron las precarias condiciones laborales, los bajos salarios y el rezago en el funcionamiento de los tribunales, consecuencia, según señalaron, de la extinción de 24 juzgados civiles y 12 familiares ordenada por Guerra para implementar el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares.
Continuidad y controversia institucional
Guerra había concluido su periodo constitucional el 1 de septiembre, pero logró un día antes que el Congreso de la Ciudad de México le permitiera postularse nuevamente, prorrogando así su mandato hasta finales de año. Su intento por integrar la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no prosperó, debido a que no cumplió con el requisito académico promedio exigido en el proceso de selección.
