El 18 de noviembre, Isabel Tecuanhuey, originaria de la comunidad de Tlaxcalancingo en el municipio de San Andrés Cholula, Puebla, fue reconocida como ganadora del Premio Carmen Serdán 2025, distinción otorgada por el Estado de Puebla a niñas y mujeres que impulsan el progreso educativo y social en la entidad.
Un récord histórico en Alemania
La distinción llega tras su sobresaliente participación en el Campeonato Mundial de Cálculo Mental celebrado en Alemania, donde obtuvo la medalla de oro en la categoría femenil junior con una puntuación de 1522 puntos. De acuerdo con su profesor, conocido como el profesor G, quien hizo alusión al logro durante un noticiero radial el lunes 17, Isabel es la primera niña mexicana y latinoamericana en participar y triunfar en el CMCM dentro de esta categoría.
«Muchas veces, los niños más disciplinados son los de Tlaxcalancingo», afirmó el profesor G, destacando el rigor y la dedicación con la que se preparó la joven competidora.
Un ejemplo de superación y empoderamiento
Isabel, integrante del grupo Los Niños Calculadora, ha convertido su pasión por las matemáticas en un motor de inspiración. «Los números son alas… alas para volar tan lejos como te atrevas a soñar», es el lema que ha guiado su trayectoria desde siempre. Ella misma asegura sentirse «Muy orgullosa para inspirar a otras niñas a que no se dejen llevar por lo que dicen los demás, sino que persigan sus sueños».
Su historia cobra mayor relevancia en un contexto donde las mujeres en Puebla han demostrado avances significativos en educación. Según datos del Censo 2020, alcanzan un 94% de alfabetización y superan a los hombres en promedio de años de escolaridad, con 11.2 años frente a 10.8.
Desafiando barreras sociales y de género
Lorena Coatl, madre de Isabel, ha sido una figura clave en su formación. «El rezago educativo en México es abismal y las normas de la SEP no ayudan mucho», expresó, al señalar los obstáculos sociales que enfrenta la niñez, especialmente en contextos de marginación. También destacó cómo los estereotipos de género intentan limitar a las mujeres al ámbito doméstico, algo que ella ha combatido activamente.
«Siempre fui de romper las brechas de lo preestablecido», afirmó Coatl, convencida de que «las personas podemos llegar a donde queramos con constancia, perseverancia y disciplina».
Un legado de educación y transformación
El impacto del logro de Isabel trasciende su medalla. Su nominación al Premio Carmen Serdán no se basa únicamente en su desempeño en Alemania, sino en su papel transformador: su deseo de formar a otras niñas y niños, acercarlos a las matemáticas y vencer el miedo a los números. En Tlaxcalancingo, la brecha de alfabetización entre hombres y mujeres pasó de 2.5 puntos en 2000 a apenas 0.6 en 2020. En San Andrés Cholula, la alfabetización femenina subió del 91.8% al 96.2% en el mismo periodo, lo que refleja un avance constante hacia la igualdad.
«La herencia más productiva que le puedes dejar a la niñez es el estudio en cualquier disciplina»
Este principio, compartido por la madre de Isabel, refleja una visión de educación como herramienta de liberación. El caso de la joven ganadora ilustra cómo el acceso a la educación, cuando se garantiza, puede transformar trayectorias, sobre todo para las niñas que históricamente han enfrentado mayores obstáculos.
Un llamado a la acción colectiva
Isabel cierra su mensaje con una frase contundente: «Todo se puede con constancia y disciplina». Esta declaración, desde una perspectiva de género, se convierte en un llamado al empoderamiento, invitando a las jóvenes a tomar el control de su aprendizaje y creer en su potencial. En una generación donde las mujeres jóvenes de Puebla superan en escolaridad a los hombres, su historia resuena como un ejemplo de que los estereotipos pueden superarse con determinación.
La sociedad, las familias y el Estado tienen la responsabilidad de eliminar las barreras socioeconómicas y culturales que aún impiden que millones de niñas y niños en México ejerzan plenamente su derecho a la educación. Isabel Tecuanhuey no solo representa un triunfo personal, sino un faro de esperanza para quienes sueñan con un futuro distinto.
