Un brote de circovirus ha colocado al borde del colapso los esfuerzos por reintroducir en su hábitat natural al guacamayo de Spix, una especie que alcanzó reconocimiento global tras inspirar la cinta animada «Río». Actualmente, solo 11 ejemplares sobreviven en libertad en Brasil, y todos han resultado positivos al patógeno, que no cuenta con tratamiento y generalmente provoca la muerte de las aves.
Una especie al borde del abismo
Conocida localmente como «ararinha-azul» (Cyanopsitta spixii), esta ave fue declarada extinta en estado silvestre en 2000, debido a la degradación de su entorno natural y al tráfico ilegal de fauna. Tras décadas de trabajo en cautiverio, se inició un programa de reintroducción en 2020, coordinado por el Instituto Chico Mendes de Conservação da Biodiversidade (ICMBio), con apoyo de entidades de Alemania, el Medio Oriente y América Latina. Hasta la fecha, 52 aves fueron trasladadas desde Europa para reforzar la población, aunque solo 20 fueron liberadas y tan solo 11 han logrado sobrevivir.
El circovirus, altamente letal para loros y psitácidos, ataca el sistema inmunológico, origina caída de plumas y daños en el pico, lo que imposibilita a las aves alimentarse adecuadamente.
«No tiene cura y mata al ave en la mayoría de los casos», confirmó la agencia en una declaración enviada a AFP.
Fallas en bioseguridad agravan la crisis
El foco del contagio también se extendió a un centro de cría en Bahía, donde otros 21 guacamayos dieron positivo. Las autoridades investigan el origen del brote, aunque señalan indicios de graves fallas en los protocolos de bioseguridad en el criadero Bluesky, que fue sancionado con una multa de 1.8 millones de reales (336 mil dólares). Inspectores describieron comederos en estado «extremadamente sucio» y personal operando con vestimenta inadecuada, como chancletas, bermudas y camisetas, lo cual viola las normas establecidas para el manejo de especies críticamente amenazadas.
Este criadero mantenía vínculos con la Asociación Alemana para la Conservación de Loros Amenazados, organización que gestiona cerca del 75 por ciento de los ejemplares de Spix en cautiverio. No obstante, Brasil suspendió la colaboración en 2024 tras detectar la venta no autorizada de 26 aves a un zoológico en India, acción que violó los acuerdos bajo la supervisión del CITES, el organismo internacional que regula el comercio de especies silvestres.
Llamado internacional para proteger la especie
Desde 2023, el gobierno brasileño ha instado al CITES a revisar lo que considera «lagunas regulatorias» que permiten la salida irregular de aves criadas en cautiverio. Las autoridades advierten que estas prácticas no solo alimentan el tráfico ilegal, sino que comprometen gravemente los programas de conservación. Ante el actual brote, las esperanzas de recuperación del guacamayo de Spix enfrentan su mayor amenaza en más de 30 años. Las autoridades brasileñas alertaron que, de no contenerse el virus de forma urgente, el plan de reintroducción podría fracasar, llevando a la especie a desaparecer nuevamente de la naturaleza.
