Un discurso del jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas francesas, el general Fabien Mandon, en el que instó a los ciudadanos a prepararse para la posibilidad de «perder a sus hijos» en un conflicto armado, generó profunda conmoción en Francia, un país acostumbrado a décadas de paz. No obstante, análisis de imágenes satelitales de acceso público revelan movimientos militares rusos que parecen justificar las advertencias del alto mando y del presidente Emmanuel Macron sobre una posible guerra con Rusia en los próximos años.
«Discurso belicoso, construcción de instalaciones, ejército de 2 millones de hombres… Nuestros servicios de inteligencia (franceses) se preocupan por un ataque que podría ocurrir antes de 2029, o incluso antes para probar la credibilidad de nuestra defensa», confirma el especialista Xavier Tytelman.
Expansión militar en el norte de Rusia
A mediados de junio, medios finlandeses detectaron una actividad inusual: árboles talados, terrenos removidos y nuevas construcciones en solo seis meses. La ubicación: una base militar rusa situada a apenas cien kilómetros de Finlandia. Como reveló la cadena pública Yle con apoyo de imágenes satelitales, Rusia lleva casi un año ampliando el área de Kandalakcha, más allá del círculo polar, con el objetivo de convertirla en una base operativa capaz de albergar a miles de soldados. Las autoridades locales indican que en el futuro deberá instalarse allí una brigada de artillería y refuerzos de ingeniería, y los trabajos continuaban activos hasta octubre.
Este caso no es aislado. Mientras Rusia mantiene su ofensiva en Ucrania, ha intensificado su presencia militar en las fronteras de países como Estonia, Polonia y especialmente Finlandia, que ingresó a la OTAN a principios de 2023. Según Emil Kastehelmi, del grupo finlandés Black Bird Group, los refuerzos en Kandalakcha incluyen alojamientos temporales y estructuras para almacenamiento.
Detectan nuevas instalaciones en múltiples puntos fronterizos
«En otras partes de la región, hemos detectado ampliaciones de campos de entrenamiento, la renovación de aeródromos y transferencias importantes de equipos y vehículos militares…», detalla Kastehelmi. Estos hallazgos se basan en imágenes satelitales cruzadas con fuentes abiertas, información disponible públicamente en internet.
En redes sociales, colectivos como Black Bird Group y otros grupos ucranianos publican con regularidad sus descubrimientos sobre la expansión militar rusa. En primavera de 2024, se identificó la instalación de unos cien campamentos en la base de Kamenka, cerca de San Petersburgo y fronteras finlandesas. Aunque no se han observado ejercicios militares ni construcciones permanentes, en septiembre de 2025 esos alojamientos provisionales aún estaban en uso y claramente visibles desde el espacio.
Ampliación de infraestructuras clave
Desde el sur de San Petersburgo hasta la península de Kola, el número de sitios militares rusos en remodelación ha aumentado desde 2022. A más de 1300 km de frontera con Rusia, el ejército finlandés mantiene una vigilancia constante. «El entorno operativo militar de Finlandia ha experimentado cambios radicales en los últimos años», afirmó el coronel Markku Pajuniemi, jefe de la Agencia de Inteligencia de Defensa finlandesa. Actualmente, se identifican 17 sitios militares «convencionales» rusos cerca de Finlandia, además de nuevas infraestructuras cuya supervisión implica múltiples canales de inteligencia y cooperación con aliados de la OTAN.
La región es estratégica para Moscú por la presencia de armamento nuclear en Kola, el acceso al océano Atlántico y el control del Ártico. El coronel finlandés señala que Rusia busca «restringir las actividades de la OTAN», especialmente en el mar Báltico, y «debilitar la integración de Finlandia y Suecia» en la Alianza Atlántica.
Perspectiva de un escenario post-Ucrania
En caso de que concluya la guerra en Ucrania, los países de la OTAN coinciden en que Rusia desplazaría grandes contingentes hacia sus fronteras con Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania y Polonia. «Esperamos un número de soldados mucho mayor que los contingentes que se encontraban en estas zonas antes de 2022», explica un alto mando militar lituano.
«Vladimir Putin podría querer aprovechar su ventaja si gana frente a Kiev», comenta Michel Duclos, diplomático y asesor del Instituto Montaigne, tras entrevistas con autoridades militares y diplomáticas. «Así como, por el contrario, intentar un todo o nada si se atasca en Ucrania, para desacreditar a la OTAN, el proyecto casi místico de su vida», añade.
Preparación para un rearme total
Duclos señala un periodo «particularmente peligroso» entre 2028, último año del mandato de Donald Trump, cuando este quedaría limitado como «lame duck», y 2030. Para entonces, según inteligencia de Dinamarca, Noruega, Reino Unido y Alemania, Moscú habrá completado su rearme total, mientras que Alemania, cuyo presupuesto militar debería duplicarse a 162.000 millones de euros, aún no estaría plenamente preparada.
El Kremlin no oculta sus intenciones: desde finales de 2022, reformas militares han rediseñado los distritos rusos y prevén fortalecer las bases del noroeste. En Carelia, fronteriza con Finlandia, se creó en 2024 el 44º cuerpo de ejército. «Algunas brigadas han sido ampliadas y están en proceso de convertirse en divisiones, lo que significa que decenas de miles de soldados se unirán a ellas tan pronto como Rusia pueda permitírselo», agrega el oficial lituano.
Modernización de bases y aeródromos
En previsión de estos refuerzos, se han construido múltiples edificios en los distritos militares de San Petersburgo y Moscú. La base de Petrozavodsk, a 175 km de Finlandia, ha sido escenario de obras importantes: desde septiembre de 2024 se erigieron hangares para mantenimiento y almacenamiento de vehículos blindados y artillería, que luego son transportados por tren. «Estas grandes estructuras nos preocupan, porque ocultan y dificultan mucho la identificación y el conteo del material que transita por esta base», destaca Kastehelmi. Actualmente, el sitio apoya la ofensiva en Ucrania, pero analistas prevén que adquirirá un papel central en el nuevo distrito de San Petersburgo.
Más al sur, Rusia también refuerza el enclave de Kaliningrado, entre Polonia, Lituania y el mar Báltico. Esta zona, considerada un distrito militar independiente, alberga misiles nucleares y balísticos, una base naval, y sistemas antiaéreos y de guerra electrónica. Recientemente, imágenes satelitales revelaron la construcción de una enorme antena en pleno bosque. De 1,6 km de diámetro, rodeada por barreras y con un punto de control, solo puede tratarse de una red de antenas circulares (CDAA), usada para vigilancia electrónica y comunicación con submarinos a miles de kilómetros.
Alerta por aeródromos y bases de drones
Estos movimientos generan temor de que, tras Ucrania, Rusia pueda intentar una incursión en territorios occidentales. «Si se preguntan cuándo el ejército ruso podría llevar a cabo una operación limitada contra los países bálticos, la respuesta podría ser ‘pronto'», advirtió un general del Estado Mayor alemán en mayo pasado.
«No debemos confiarnos pensando que un posible ataque ruso no ocurrirá antes de 2029 como muy pronto. Ya estamos en plena acción hoy», declaró el 13 de octubre el nuevo jefe de inteligencia exterior alemana, Martin Jäger. Imágenes satelitales muestran que Rusia ha reactivado aeródromos abandonados desde la caída de la Unión Soviética. El accidente de drones rusos en Polonia y su aparición cerca de aeropuertos en el norte de Europa «reactivaron los temores de operaciones aéreas lanzadas desde esas pistas», relata Kastehelmi. No obstante, «nos resulta difícil determinar qué sucede exactamente en esos aeródromos, porque las autoridades rusas a menudo mencionan proyectos civiles», precisa.
La búsqueda de posibles bases de drones está en curso entre los vecinos de Rusia. «Es un problema cada vez más urgente», explica una fuente militar estonia. «Podemos ver cada mañana los daños que estas armas causan en Ucrania y lo fácil que es para Moscú construir sitios de lanzamiento».
Analistas han detectado varias de estas instalaciones en Rusia, aunque por ahora lejos de la OTAN. Una de ellas, construida en 2025 en Aleshok, cerca de Briansk (oeste de Rusia, a menos de 100 km de la frontera ucraniana), cuenta con dos rampas de lanzamiento de drones Shahed y refugios para estos aparatos de diseño iraní. «Si eso cambiara, la situación se volvería mucho más tensa», advierte Kastehelmi. Aunque son fáciles de detectar, «si es atacada (una base), otros sitios pueden ser construidos en otro lugar en un abrir y cerrar de ojos, ya que son estructuras relativamente simples», añade.
Dilemas defensivos y amenazas híbridas
Ante esta amenaza, soluciones como el «muro anti-drones» propuesto por Europa podrían ser útiles. «Desafortunadamente, como nos enseña Ucrania, ahora existe toda una variedad de drones diferentes», subraya Kastehelmi. «Y creo que, en cuanto a esas provocaciones, aún no hemos visto nada…».
A pesar del «alarmismo» de algunos líderes, «hay pocos riesgos de que Moscú lance tanques contra Varsovia o Helsinki en forma inmediata», considera el coronel (de marina) Michel Goya, historiador militar. «Por otro lado, hay que tener cuidado con todo lo que está en los extremos del espectro de la guerra, es decir, la disuasión nuclear y la llamada guerra de ‘baja intensidad’ o ‘híbrida'», advierte. Rusia tiene un historial en este ámbito: intrusiones aéreas, instrumentalización de flujos migratorios, sabotajes a cables submarinos.
«No hay que subestimar a Moscú», insiste Goya, que llama a mirar «dónde está su verdadero poder de daño».
Equilibrio de fuerzas a largo plazo
A mediano y largo plazo, las condiciones favorecen objetivamente a Europa. La población combinada de la UE más el Reino Unido es 3,6 veces mayor que la de Rusia, y su PIB conjunto, 4,7 veces superior. Frente a una Europa unida y reforzada por el Reino Unido, Rusia es casi un enano, salvo por su extensión territorial. Además, el tiempo no juega a su favor ni en demografía ni en economía.
Para el politólogo Dominique Moïsi, «la expresión a menudo utilizada para describir a Rusia como ‘el Imperio débil’, le conviene más que nunca. El problema para Europa se sitúa, por supuesto, en el corto plazo».
