Una historia tejida con dolor, memoria y resistencia se despliega en el escenario de ‘Corazón Cicatrizado’, obra en la que la actriz Gilary Negrete interpreta a Dolores, una mujer marcada por la pérdida y atrapada en el tiempo. En conversación con Reporte índigo, la intérprete reveló que su conexión con la pieza no surgió únicamente desde el arte, sino desde una vivencia íntima como mexicana: “Me resonó mucho como habitante de este país… estos sucesos han transformado nuestra realidad”.
El taller de piñatas: un refugio para los invisibles
La trama se desarrolla en un taller de piñatas, escenario que trasciende lo cotidiano para convertirse en un símbolo poderoso. El dramaturgo William Bietsch eligió este espacio no por su colorido ni tradición festiva, sino por su carga metafórica. “Es algo que tiene un hueco, pero también es resistente; la puedes decorar a tu gusto, es frágil y dura al mismo tiempo”, explica Negrete, describiendo la dualidad que representa la piñata.
Dentro de ese espacio, conviven jóvenes marginados, rechazados o en búsqueda de una segunda oportunidad. Dolores, personaje central, abre las puertas de su taller no solo como negocio, sino como refugio. Aunque económicamente inestable, el lugar funciona como un hogar para quienes el sistema ha dejado atrás. Con ironía, los personajes lo llaman un “orfanato para desviados de la sociedad”, frase que, aunque dicha en broma, desnuda una realidad social profunda.
Del 68 a Ayotzinapa: representar el duelo con responsabilidad
La obra aborda eventos trascendentales en la historia reciente de México: desde la masacre de Tlatelolco hasta la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Para Negrete, representar estos hechos no era una tarea escénica cualquiera: “No estamos haciendo cualquier obra… hablamos de heridas abiertas en este país, no podemos tomarnos esto a la ligera”, advierte.
El proceso creativo incluyó investigación rigurosa: revisión de documentos, películas, testimonios y vivencias personales. La desaparición de Ayotzinapa no fue un hecho ajeno para la actriz: “Sucedió mientras yo estaba estudiando; participé en las movilizaciones”, recuerda. Esa cercanía emocional marcó su forma de habitar al personaje.
“Hay sucesos contundentes que no se puede decir que no ocurrieron”
Una de las escenas más intensas es un discurso en el que se honra la memoria colectiva y se enfrenta a quienes niegan el pasado. En esa línea, la obra establece que recordar no es solo un acto de justicia, sino de resistencia.
Un montaje nacido del diálogo y la empatía
El desarrollo de la puesta no fue inmediato. Las primeras etapas consistieron en conversaciones profundas entre el elenco, el dramaturgo y el equipo creativo. El objetivo era claro: evitar la simplificación, el panfleto o la distancia emocional. “Compartir en lugar de excluir” fue el principio rector.
“Estamos hablando de sucesos reales… no podemos darlos por hecho ni tratarlos con ligereza”, subraya la actriz. Cada ensayo fue una oportunidad para regresar al respeto por el dolor ajeno y a la responsabilidad de representarlo con dignidad.
Interpretar a Dolores fue un desafío técnico y emocional. El personaje, aunque físicamente envejecido, emocionalmente quedó congelado en 1968, año en que perdió a su pareja, a su hijo y toda esperanza de futuro. “A veces el tiempo pasa, pero nosotros nos paralizamos”, reflexiona Gilary. La dualidad temporal fue uno de los mayores retos de su interpretación.
Un teatro que incomoda para transformar
‘Corazón Cicatrizado’ no busca entretener, sino mover conciencias. “No es una obra para que digas ‘la pasé muy bien’. Es un movimiento de emociones”, admite Negrete. Su fuerza radica en su capacidad de incomodar, de remover lo enterrado, de hacer visible lo ignorado.
Las funciones tendrán lugar en tres únicas presentaciones en el Foro Principal del Foro Shakespare: 12, 13 y 14 de diciembre de 2025, a las 20:00, 20:30 y 13:00 horas, respectivamente. Los boletos tienen un costo de 150 pesos y pueden adquirirse en taquillas del recinto o a través del sitio web oficial del Foro Shakespare.
