El primogénito de Mette-Marit, figura envuelta en una creciente polémica, ha decidido trasladarse desde la residencia oficial en Skaugum hacia una vivienda en alquiler ubicada en el distrito de Frogner, en Oslo, a escasas semanas de enfrentar un proceso judicial por 32 delitos, entre ellos denuncias por abuso sexual.
Un cambio de residencia con implicaciones
Según reveló el medio noruego Se og Hør, la partida de Marius Borg Høiby del palacio real responde a tensiones internas, especialmente tras surgir que uno de los presuntos hechos delictivos habría ocurrido en el sótano de su antigua vivienda. Esta circunstancia habría impulsado a la monarquía a distanciarse públicamente del joven, quien, pese a no pertenecer a la línea sucesoria, ha generado fuertes repercusiones en la estabilidad de la realeza.
La nueva dirección del acusado se encuentra en una de las zonas más privilegiadas de la capital, caracterizada por albergar embajadas y residencias de alto nivel, lo que ha generado inquietud entre sus nuevos vecinos, quienes temen que su conducta impredecible altere la tranquilidad del sector.
Financiamiento materno bajo escrutinio
Dado que Marius Borg no posee empleo ni ingresos propios, se especula que su madre, Mette-Marit, asumirá los gastos mensuales de la propiedad, estimados entre 30.000 y 50.000 coronas noruegas (equivalente a 2.550 y 4.252 euros). Esta posible ayuda financiera ha generado críticas, sobre todo tras las acusaciones de que la princesa habría interferido en las investigaciones a favor de su hijo.
El juicio, programado para principios del próximo año, podría conllevar una pena de hasta 10 años de prisión si es declarado culpable de los cargos que enfrenta.
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