Los habitantes de Hong Kong acudieron a las urnas el domingo en medio de una profunda crisis social tras el devastador incendio en un edificio de apartamentos que cobró la vida de al menos 159 personas. Este suceso, ocurrido semanas antes, ha marcado profundamente el ambiente electoral y podría reflejar el descontento ciudadano frente a la gestión gubernamental.
Participación rezagada y contexto de duelo
La votación, celebrada el 7 de diciembre de 2025, corresponde a la segunda elección legislativa desde la reforma de 2021 que eliminó a los sectores prodemocracia del escenario político. A las 15:30 hora local, apenas un 20% del padrón electoral había acudido a votar, tras ocho horas de apertura de casillas que cerrarían a las 23:30. En los comicios anteriores, la participación fue del 30%, y analistas advierten que el desánimo podría haberse acentuado por la tragedia reciente.
«Estoy cumpliendo con mi deber cívico de votar… pero no estoy muy seguro de qué candidato es trabajador y cuál no», expresó Kwan Lam, un jubilado entrevistado cerca de un colegio electoral en Tai Po. «Elegí al que cuida de los ancianos».
Reformas electorales y lealtad a Beijing
El sistema actual limita drásticamente la representación directa: solo 20 de los 90 escaños del Consejo Legislativo son elegidos por el voto popular. Otros 40 son seleccionados por un comité electoral mayoritariamente alineado con Pekín, y los restantes 30 provienen de sectores corporativos como finanzas, salud e inmobiliarias. Todos los aspirantes deben ser previamente aprobados como «patriotas» leales al gobierno central chino.
Observadores señalan que esta estructura favorece a candidatos alineados con la agenda de Beijing, incluso entre sus propios aliados. Se percibe un endurecimiento del control político, con exigencias de lealtad aún más estrictas.
El incendio como punto de inflexión
El siniestro, ocurrido en el complejo Wang Fuk Court en Tai Po —en pleno proceso de renovación—, ha generado serias interrogantes sobre la supervisión de obras y posibles corrupciones en licitaciones de mantenimiento. Edificios de los años 80, como este, han sido señalados por deficiencias estructurales y falta de inspecciones efectivas.
La campaña electoral fue suspendida tras el incendio y retomada de forma discreta por respeto a las víctimas. Aun así, el gobierno desplegó una intensa estrategia para impulsar la participación: foros de candidatos, ampliación del horario de votación, nuevos centros de sufragio y subsidios para personas mayores y con discapacidad. Además, se colocaron carteles promocionales en espacios públicos, y se detuvieron personas acusadas de promover el voto nulo o la abstención.
«Todos han vivido este incendio y han compartido el dolor», dijo John Lee, líder ejecutivo de Hong Kong. «Sin duda, trabajarán con el gobierno para promover reformas, revisar diligentemente la financiación y redactar las leyes pertinentes».
Presión sobre medios y control de la narrativa
En una medida inusual, las autoridades del Comité para la Salvaguardia de la Seguridad Nacional en Hong Kong convocaron a medios extranjeros, entre ellos The Associated Press, para advertirles sobre posibles violaciones a las leyes de seguridad nacional. En un comunicado, acusaron a ciertos medios de difundir información falsa tras el incendio y de interferir en los comicios.
«Ningún medio de comunicación puede utilizar la ‘libertad de prensa’ como pretexto para interferir en los asuntos internos de China o en los asuntos de Hong Kong», advirtió la Oficina para la Salvaguardia de la Seguridad Nacional.
Asimismo, las autoridades han detenido al menos a una persona por incitar al odio contra funcionarios públicos, en el marco de una campaña más amplia contra cualquier intento de desestabilizar el orden político.
Desafección política y futuro incierto
Desde las protestas masivas de 2019 y la posterior represión, gran parte del electorado, especialmente simpatizantes prodemocracia, se ha desvinculado del proceso político. Aunque el gobierno insiste en que las elecciones son un paso hacia la estabilidad, expertos como John Burns, profesor honorario de política en la Universidad de Hong Kong, consideran que la baja participación podría indicar descontento incluso entre sectores tradicionalmente favorables al gobierno.
«Es un reflejo del sentimiento público», afirmó Burns, destacando que si bien algunos podrían votar para respaldar la respuesta al incendio, otros podrían abstenerse por cuestionar la negligencia sistémica que permitió la tragedia.
