Un ataque armado en pleno centro comercial del norte de Guayaquil terminó con la vida del defensor Mario Pineida, jugador del Barcelona Sporting Club, y de su esposa, tras recibir al menos 15 impactos de bala. El hecho ocurrió en el sector Samanes 4, mientras la pareja realizaba compras en una carnicería, acompañada también por la madre del futbolista.
Detonaciones en plena vía pública
Dos individuos que llegaron en una motocicleta abrieron fuego sin advertencia alguna contra el grupo, según confirmó la Policía Nacional del Ecuador. Las ráfagas causaron la muerte inmediata de Pineida y de su pareja sentimental, mientras que su madre resultó gravemente herida y fue trasladada de emergencia a un hospital cercano, donde permanece bajo cuidados médicos intensivos.
El lugar del crimen fue acordonado por fuerzas de seguridad, mientras peritos realizaban el levantamiento del cadáver y recolectaban evidencia balística. La Fiscalía ya abrió una carpeta de investigación para determinar el móvil del doble homicidio, revisando cámaras de seguridad y testimonios de testigos presenciales.
Conmoción en el entorno del club y en redes
La noticia generó una ola de consternación en el seno del Barcelona SC. Jugadores del primer equipo acudieron al lugar del ataque como gesto de duelo y solidaridad con la familia del futbolista. Vecinos y aficionados se congregaron en silencio alrededor del sitio, mientras las redes sociales se llenaban de mensajes de dolor y exigencia de justicia por el crimen.
El club emitió declaraciones internas en medio del duelo colectivo, y el fútbol ecuatoriano vivió uno de sus momentos más oscuros fuera del terreno de juego, al perder a uno de sus representantes más comprometidos.
Una carrera marcada por la entrega
Conocido como “El Pitbull” por su intensidad defensiva, Mario Pineida destacó en clubes como Fluminense, Independiente del Valle y Barcelona SC, consolidándose como un pilar en la zaga. Su desempeño lo llevó a vestir la camiseta de la selección mayor de Ecuador, participando en competencias internacionales y ganándose el respeto por su disciplina y entrega en cada partido.
Su muerte no solo deja un vacío en su familia y equipo, sino que impacta profundamente al deporte nacional, que hoy lamenta la pérdida de un referente defensivo.
Violencia que sacude al país
El ataque fue calificado por las autoridades como una ejecución directa, un modus operandi frecuente en crímenes de sicariato que ha aumentado en ciudades de Ecuador en los últimos años. El hecho, ocurrido a plena luz del día, evidencia el creciente problema de inseguridad que enfrenta el país, ahora con consecuencias trágicas en el ámbito deportivo.
«El fútbol sudamericano llora la pérdida de un jugador que dejó huella en la cancha y cuya muerte exige justicia.»
