El departamento de Gard, ubicado en el sur de Francia, permitió a Nestlé mantener el uso de dos pozos clave para la producción del agua mineral Perrier, aunque estableció requisitos adicionales relacionados con la seguridad y el control de calidad del líquido. Esta decisión ocurre en un escenario de mayor vigilancia sobre las compañías embotelladoras ante las crecientes preocupaciones ambientales.
Obligaciones impuestas a la empresa suiza
Tras presentar una nueva solicitud durante el verano boreal, Nestlé Waters France recibió autorización bajo condiciones estrictas. Las autoridades locales exigen que, en un plazo de 12 meses, la empresa entregue un análisis detallado sobre cómo la filtración afecta el microbioma del agua. Además, se impone un periodo de dos años durante el cual deberán intensificarse los monitoreos de seguridad, culminando con una evaluación formal de la calidad del recurso.
Otros tres pozos que la compañía había dejado de explotar ya no podrán reanudar su actividad para la fabricación de Perrier.
Respuesta de la compañía
«Esta decisión de las autoridades locales es un reconocimiento al duro trabajo realizado por nuestros equipos en los últimos cuatro años para modernizar nuestras instalaciones, adaptarnos a los crecientes retos medioambientales, reforzar nuestro compromiso de proteger nuestros recursos y responder con flexibilidad a los cambios del mercado y a las expectativas de los consumidores», dijo un portavoz de Nestlé Waters France.
La marca Perrier ha estado en el ojo del huracán desde que medios franceses revelaron el año pasado que varios productores de agua mineral, incluida ella, emplearon tratamientos no autorizados para prevenir la contaminación. Nestlé defiende su uso de la microfiltración, argumentando que es un método seguro que no modifica la composición mineral natural del agua.
Cambios técnicos exigidos por las autoridades
En julio, a solicitud expresa de las autoridades locales, la empresa retiró un sistema de microfiltración de 0.2 micras y lo reemplazó por otro de 0.45 micras, ajustándose así a las nuevas exigencias regulatorias.
