El realizador ecuatoriano Iñaki Oñate presentó su más reciente largometraje de ficción, Zapatos hechos a mano, en el 40º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, dentro de la sección Estados Alterados. La cinta marca un hito en su trayectoria al ser una coproducción entre Argentina y Ecuador, y refleja su compromiso con el cine independiente y experimental.
Un año destacado en la carrera del cineasta
Durante el mismo año, Oñate estrenó dos largometrajes independientes: el documental Érase una vez en Quito, proyectado en Ecuador en el Festival Internacional de Cine Documental (EDOC), y esta nueva obra ficcional en territorio argentino. Su trayectoria abarca dos décadas de producción y distribución de cortometrajes en diversos formatos —ficción, documental y animación— a través de su productora UndergoFilms, con presencia en festivales internacionales como los de Cannes, Londres, La Habana, Montréal, Los Ángeles, Beijing, Nueva York y San Francisco.
En el ámbito local argentino, sus trabajos previos han sido seleccionados en eventos como el BAFICI, el Festival Buenos Aires Rojo Sangre y el Festival de Cine Inusual, consolidando su reconocimiento en circuitos alternativos del cine.
Orígenes y proceso creativo de una obra artesanal
El desarrollo de Zapatos hechos a mano comenzó en 2018, cuando Oñate —quien funge como guionista, montajista, camarógrafo y director— inició el rodaje en su característico blanco y negro digital. A lo largo del proceso, incorporó elementos creativos como la animación hecha a mano —coherente con el título de la película—, material de archivo y una banda sonora compuesta por su grupo musical «Gora Malatesta».
La trama se inscribe en una propuesta experimental del género neo noir. Gira en torno a un asesinato en la Buenos Aires contemporánea que desencadena una investigación que retrocede hasta el pasado en Bariloche. En medio del enigma, un profesor de cine (interpretado por Joaquín de las Carreras) se ve envuelto en una serie de muertes y misterios que distorsionan su percepción de la realidad, influenciada por su mirada cinéfila. Entre los elementos clave de la trama figuran un guion maldito y tres latas de película cuyo contenido resulta enigmático.
Una declaración de principios desde el cine independiente
Durante la presentación del filme en Mar del Plata, el director destacó la naturaleza artesanal y autogestionada del proyecto, que demandó dos años de filmación y tres de postproducción.
«Es una peli hecha sin subsidios, sin mucho dinero, sólo con las ganas de hacer una película,»
afirmó Oñate al cerrar la programación oficial del festival.
«Si bien es una peli pequeña lo que está detrás es una pasión muy grande»
.
La película está dedicada a la memoria de su padre, el poeta Iván Oñate, quien falleció en el mismo año de su estreno.
