Tras dos años de haber retomado operaciones como compañía aérea estatal, Mexicana de Aviación presenta un desempeño muy inferior al planificado, según datos oficiales y evaluaciones de expertos del sector. La aerolínea apenas alcanzó el 13 por ciento de su meta anual de pasajeros, con una ocupación promedio de apenas 44 por ciento por vuelo.
Desempeño lejos de las proyecciones
En su Programa Institucional 2025–2030, la empresa fijó el objetivo de movilizar 2.6 millones de pasajeros cada año. No obstante, cifras de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) revelan que en 2024 transportó 298 mil 502 viajeros, mientras que entre enero y octubre de 2025 solo trasladó 343 mil 196 personas, cifra insuficiente para acercarse al volumen esperado incluso al cierre del ejercicio.
En sus primeros movimientos, la compañía enfrentó múltiples obstáculos operativos: inició vuelos con aviones de la Fuerza Aérea Mexicana y de la aerolínea regional TAR, comercializó boletos sin poseer el Certificado de Operador Aéreo y se vio inmersa en un conflicto legal con SAT Aero Holdings, entidad encargada originalmente del arrendamiento de aeronaves y tripulación.
Desafíos estructurales y limitaciones internacionales
Aunque en 2025 incorporó aviones Embraer a su flota, especialistas subrayan que los problemas de fondo continúan. Pablo Casas, director del Instituto Nacional de Investigaciones Jurídico-Aeronáuticas (Inija), indicó que, pese al aumento en la oferta de asientos, la compañía enfrenta serias restricciones para crecer, especialmente en rutas hacia Estados Unidos.
Originalmente, se planeó que Mexicana operara vuelos a ciudades como Dallas, Houston, Chicago, Nueva York y Miami, pero las limitaciones impuestas por el Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT), derivadas del incumplimiento por parte de México del Acuerdo Bilateral de Servicios Aéreos, han detenido estos planes en el corto plazo.
Otro obstáculo es la baja conectividad del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), sede principal de la aerolínea, lo que dificulta tanto el acceso terrestre como la interconexión aérea con otros destinos, afectando directamente su capacidad de atraer pasajeros.
Futuro incierto y competencia creciente
Frente a este escenario, Casas estimó que Mexicana necesitará apoyos públicos anuales cercanos a los 2 mil millones de pesos para sostener su operación. Por su parte, el especialista Fernando Gómez consideró que el futuro de la aerolínea dependerá de una transformación profunda de su modelo operativo y comercial, así como de su habilidad para posicionarse en rutas turísticas clave como Cancún, Tulum y Mérida.
Actualmente, Mexicana opera con cinco aeronaves Embraer, con la expectativa de sumar siete más en 2026, como parte de un pedido total de 20 aviones.
Mientras tanto, compañías privadas consolidan su presencia en el mercado. Volaris y Viva anunciaron recientemente la formación del Grupo Mexicano de Aerolíneas, con el fin de fortalecer el segmento de bajo costo, lograr economías de escala y mejorar la conectividad aérea en el país.
«Ambas empresas cuentan con alta compatibilidad en flotas, sistemas tecnológicos y modelos de negocio, lo que les permitirá incrementar eficiencia e inversión, en un entorno cada vez más competitivo para la aviación comercial en México»
destacó el director general de Volaris, Enrique Beltranena.
