7 de marzo del 2026
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Fin de una era dorada: tras la derrota de Canelo, no hay sucesor en el horizonte

Se ha posicionado en lo más alto del deporte global y particularmente en el boxeo mexicano, recuperando un legado de impacto, al menos desde el punto de vista comercial.

El declive de un fenómeno millonario

El combate del 13 de septiembre en Las Vegas trascendió una simple contienda. No solo Saúl Canelo Álvarez perdió el campeonato mundial indiscutido en peso supermediano por decisión unánime ante Terence Crawford, sino que posiblemente cerró la etapa de mayor rentabilidad deportiva en la historia del pugilismo.

El peleador jalisciense se transformó en un verdadero fenómeno de mercadotecnia, alcanzando ingresos que superaron a cualquier otro atleta en cualquier disciplina. Su éxito no radicó en un secreto oculto, sino en haber estado en el momento y lugar exactos.

Un imperio construido en PPV y gigantografías

A medida que ascendía en el deporte, Álvarez consolidó una inmensa popularidad en Estados Unidos y Canadá gracias a la televisión de Pago Por Evento (PPV), un sistema inexistente en las épocas de grandes leyendas como Joe Louis, Jack Dempsey, Rocky Marciano, Muhammad Alí o Mike Tyson, e incluso superando en impacto comercial a figuras como Floyd Mayweather o Manny Pacquiao.

Su influencia permitió que más de dos millones de hogares en ambos países adquirieran cada una de sus peleas, pagando alrededor de cien dólares por transmisión. Además, las batallas fueron proyectadas en complejos de cines, hoteles, salones de fiesta y centros nocturnos con cena, orquesta y pantallas gigantes.

Peleas que valen cientos de millones

Gracias a este arrastre, Canelo acumulaba aproximadamente 160 millones de dólares o más por combate. Firma cuatro contratos con el promotor árabe Al Turki, cada uno con una garantía de 100 millones por defender su título, más otros ingresos que elevaron su ganancia a 165 millones por pelea. Esta cifra la obtuvo en dos enfrentamientos, aunque en el segundo perdió su corona.

Aún quedan dos compromisos pactados por la misma suma, pero al no ser campeón, deberá renegociar sus condiciones con la dupla conformada por Turki y Dana White.

El fin de la supremacía económica

Las condiciones ya no son las mismas. Ahora, Álvarez no posee la ventaja negociadora. Su título universal ha desaparecido, y con él, probablemente, su dominio absoluto en ingresos.

Hasta antes de la pelea con Crawford, Santos Saúl Álvarez Barragán había ganado más dinero que cualquier otro deportista en el mundo.

Comparativas millonarias

En el béisbol de Grandes Ligas, Juan Soto firmó un contrato récord de 765 millones de dólares, distribuidos en quince años, sin garantía de mantenerse activo todo ese tiempo. En contraste, Canelo ganaba hasta 320 millones por año con solo dos combates.

LeBron James recibe 133 millones anuales, pero debe jugar cerca de medio año de manera casi diaria. Aaron Rodgers, mariscal de campo de los Acereros de Pittsburgh, gana 19 millones por temporada, pero sufre los desgastes de la NFL. Alejandro Kirk, catcher mexicano de los Azulejos de Toronto, percibe 12 millones por año. Luka Modric, figura del Milán, cobra 3.5 millones anuales, jugando semanalmente.

Trey Smith, guardia ofensivo de Jefes de Kansas, tiene un contrato de 94 millones por cuatro años. John Rahm gana 100 millones al año en golf. Karim Benzemá recibe 104 millones en Arabia Saudita. Kevin Durant, 100 millones incluyendo publicidad. Shohei Ohtani suma 200 millones por año con los Dodgers, aunque compite diariamente durante más de medio año.

Con apenas dos peleas anuales, Álvarez superaba a todos estos atletas en rentabilidad, duplicando ingresos con solo cuatro o cinco meses de trabajo, incluyendo entrenamientos, y gozando de unos siete meses de descanso.

Nadie lo iguala, nadie lo reemplaza

Otros grandes como Cristiano Ronaldo (275 millones anuales en Arabia Saudita), Lionel Messi (200 millones), Stephen Curry (156 millones) y Connor McGregor (158 millones) se acercan, pero no igualan el modelo de negocio del mexicano.

El Canelo superaba a todos con solo dos combates. Tras su derrota, su regreso planeado podría no tener la misma rentabilidad. Es probable que estemos ante el final de una era dorada.

Después de la caída del Canelo, no hay ningún boxeador en el horizonte con el arraigo necesario para sucederlo y generar las cantidades millonarias que él logró.

“No he escuchado nada últimamente, pero sé que tiene un médico finlandés, un médico personal. No creo que volvamos a ver a Michael”

RICHARD HOPKINS, EX DIRECTIVO DE MCLAREN

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