El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, emitió un mensaje público felicitando al presidente estadounidense Donald Trump por la intervención militar llevada a cabo en Venezuela, calificándola como un acto de «liderazgo valiente e histórico en nombre de la libertad y la justicia». La declaración fue compartida a través de la red social X.
Apoyo oficial israelí a la acción de EE.UU.
El gobierno israelí expresó amplio respaldo a la operación que concluyó con la detención de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, en Caracas. Funcionarios destacados del gabinete hebreo subrayaron el significado geopolítico del suceso, vinculándolo directamente con la lucha contra lo que denominaron un «eje del mal».
Gideon Saar, ministro de Relaciones Exteriores de Israel, manifestó su deseo de reconstruir «vínculos amistosos» con Venezuela tras lo que describió como el colapso de un régimen «ilegal y tiránico». Por su parte, Amichai Chikli, titular de Asuntos de la Diáspora, afirmó que la maniobra estadounidense representó «un golpe fatal al eje global del mal y envió un mensaje claro» al líder supremo de Irán, Ali Jamenei.
Venezuela, Irán y el eje del crimen
«Maduro no dirigía un país, dirigía un imperio criminal y del narcotráfico que alimentó directamente a Hizbulá e Irán», declaró Chikli, enfatizando los vínculos entre el gobierno venezolano y actores considerados adversarios por Israel. Asimismo, el funcionario señaló que el operativo reaviva la atención internacional sobre las tensiones con Teherán.
Netanyahu aprovechó la ocasión para lanzar una advertencia: en caso de que Irán reactive su programa nuclear o la fabricación de misiles balísticos —actividades afectadas por ofensivas israelíes en el verano pasado—, Tel Aviv no dudará en actuar nuevamente para eliminar amenazas en la región.
Contexto regional y tensiones globales
La operación en Venezuela se desarrolla simultáneamente a una ola de protestas internas en Irán motivadas por la crisis económica, lo cual incrementa la presión sobre el régimen iraní. Este escenario fortalece la postura de los aliados de Estados Unidos e Israel, que ven en estos acontecimientos una oportunidad para debilitar aún más al gobierno de Teherán.
