El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que su país está dispuesto a cooperar con las autoridades venezolanas actuales, siempre y cuando tomen «las decisiones adecuadas». Sus declaraciones se produjeron tras una operación estadounidense que culminó con la captura y extracción del presidente Nicolás Maduro del territorio venezolano.
Condiciones y advertencias de Washington
«Vamos a juzgar todo por lo que hagan, y vamos a ver qué hacen», declaró Rubio en una entrevista televisiva con CBS News. Subrayó que, en caso contrario, Estados Unidos mantendrá «múltiples palancas de presión» sobre el régimen venezolano.
Cuando se le preguntó por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, Rubio evitó pronunciamientos directos y enfatizó que Washington observará lo que suceda. «Queremos que el narcotráfico cese. No queremos ver llegar más pandillas a nuestro territorio (…) Queremos que la industria petrolera no beneficie a los piratas y a los adversarios de Estados Unidos, sino al pueblo», sostuvo.
Reorganización del poder en Venezuela
El Tribunal Supremo de Venezuela anunció que Rodríguez asumirá las funciones presidenciales tras la captura de Maduro, decisión que contrasta con los lineamientos expresados por la Casa Blanca. Mientras tanto, el presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos asumirá temporalmente la administración del país hasta lograr una «transición pacífica, adecuada y juiciosa», sin especificar plazos ni detalles operativos.
Trump indicó que el proceso será coordinado por miembros de su gabinete junto con sectores de la oposición venezolana, aunque descartó explícitamente a la líder opositora María Corina Machado —a quien identificó como Premio Nobel de Paz—, al argumentar que «no cuenta con apoyo ni respeto suficiente dentro de su país».
Reacciones y movilización internacional
Machado, por su parte, ha insistido en que Edmundo González, quien afirma haber ganado las elecciones del 28 de julio de 2024, «debe asumir de inmediato la presidencia». Esta postura profundiza el vacío de legitimidad en el escenario político venezolano.
La operación militar estadounidense desató protestas en Venezuela, con manifestantes portando una bandera cubana en honor a Fidel Castro. Asimismo, varios países, incluidos Rusia, China, Irán y Cuba, condenaron los ataques y exigieron la «liberación inmediata» de Maduro. Gobiernos de Brasil, Chile, Colombia y México también se sumaron a esta exigencia, intensificando la tensión en el ámbito diplomático internacional.
El rol central del petróleo
Trump reveló una estrategia clara sobre el control energético al anunciar la reapertura del sector petrolero venezolano a compañías estadounidenses, con la promesa de inversiones millonarias para recuperar la infraestructura. A pesar de las sanciones desde 2019, Venezuela produce cerca de un millón de barriles diarios, muchos de ellos vendidos con descuentos en mercados no oficiales.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que el país posee 303 mil millones de barriles en reservas, lo que representa el 17% del total mundial. Chevron ya opera bajo una autorización especial, lo que anticipa una rápida reconfiguración del sector.
Costo humano y contexto militar
Los bombardeos que precedieron la captura de Maduro, ocurridos alrededor de las 02:00 horas en Caracas, dejaron al menos 40 muertos tras impactar Fuerte Tiuna y otras instalaciones estratégicas. La capital amaneció con movilidad reducida, comercios cerrados tras rejas y una fuerte presencia policial.
Maduro fue trasladado al Metropolitan Detention Center de Brooklyn, un centro que alberga a criminales de alto perfil. Trump aseguró que ningún ciudadano estadounidense murió durante la operación, aunque admitió que «muchos cubanos que protegían a Maduro perdieron la vida».
«La persona que estaba al mando (…) era alguien con quien no se podía trabajar»
Así lo expresó Rubio, al justificar el distanciamiento con el gobierno de Maduro, a quien acusó de no haber respetado ningún acuerdo y de haber rechazado en múltiples ocasiones la posibilidad de abandonar el poder.
Respecto a la presencia militar estadounidense en Venezuela, Rubio calificó el tema como una «obsesión de la opinión pública», aunque reconoció que el presidente Trump «no puede descartarla públicamente». Subrayó que el bloqueo petrolero actual ofrece a EE.UU. una «influencia considerable» sobre los acontecimientos.
«Venezuela no es Libia, Irak ni Afganistán. Nuestra misión aquí es muy diferente», insistió Rubio, enfatizando que la confrontación no es solo contra un régimen, sino contra una amenaza directa a los intereses nacionales estadounidenses.
