El reconocido ganador del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, calificó como una grave ofensa al derecho internacional la incursión militar ordenada por el presidente estadounidense, Donald Trump, contra Venezuela. El hecho, que incluyó la detención del mandatario venezolano Nicolás Maduro, fue descrito por el activista argentino como un desacato no solo a la soberanía de los Estados, sino también a las normas internas de Estados Unidos.
Críticas al accionar unilateral de EE.UU.
«Es una afrenta a cualquier Estado soberano en el mundo y a los propios norteamericanos», afirmó Pérez Esquivel, quien además destacó que la operación carece de legitimidad al no contar con la autorización del Congreso estadounidense. «Viola el derecho internacional y el nacional porque actuó sin aval del Congreso de Estados unidos», subrayó en la red social X, agregando que detrás del operativo estaría «un grupo de empresarios ricos buscando petróleo…»
La periodista y escritora Stella Calloni también emitió un contundente rechazo al bombardeo desatado por el ejército de Estados Unidos. Lo calificó como «cobarde, ilegal y genocida», y advirtió que este acto no solo generará conmoción a nivel mundial, sino que podría marcar el inicio del declive del propio gobierno de Trump.
Un giro peligroso en la geopolítica global
«El mundo tiene que saber que esto es terrorismo de alta tecnología, al que hay que responder y sobre todo en América Latina, donde la resistencia de los pueblos debe pasar a la ofensiva», sostuvo Calloni, al tiempo que alertó sobre un proyecto de recolonización del continente enmarcado en la Nueva Doctrina de Seguridad de Estados Unidos, con el fin de controlar los recursos estratégicos de la región.
El politólogo Atilio Borón advirtió que este ataque representa el colapso definitivo del sistema diplomático posguerra. A su juicio, se ha impuesto la «ley del más fuerte» como norma internacional, lo que abre la puerta a que otras naciones recurran a la fuerza para resolver conflictos territoriales.
«Es inadmisible, no se puede normalizar una situación como esta», afirmó, y subrayó que las consecuencias geopolíticas serían profundas, no solo para Sudamérica, sino para la estabilidad global.
Temor por una escalada regional
Borón planteó que esta operación podría ser «el primer acto de una guerra civil muy preocupante», con un alto riesgo de extender la violencia al vecino Colombia y convertirse en un conflicto que incendie todo el «patio trasero» de Washington. Además, criticó la ineficacia de organismos internacionales como la Organización de Naciones Unidas, que, según indicó, han demostrado incapacidad para contener las acciones de potencias hegemónicas, tal como ocurrió en casos previos como Gaza o Ucrania.
El analista político Jorge Elbaum señaló que el secuestro de Maduro y su esposa representa un punto de inflexión en la percepción de América Latina y el Caribe hacia Estados Unidos. A su entender, esta agresión profundiza la desconfianza de la sociedad civil regional hacia la política exterior estadounidense.
«Lo que Donald Trump postula como una acción militar exitosa, lejos de incrementar su pretendido halo imperial, acrecentará la desconfianza de sus socios occidentales en la capacidad de la Casa Blanca para gestionar la seguridad global»
Elbaum concluyó que «la acción militar supone una declaración de guerra sin eufemismos y clausura el estatus de la región como zona de paz», y advirtió que el conflicto podría desatar una oleada de violencia que ponga en jaque los acuerdos de paz logrados en Colombia durante los últimos años.
