Tras superar las 60 horas desde su última aparición, las jóvenes Karime Monserrat Murrieta Reséndiz y Wendy Arantxa Portilla Ramos permanecen sin localizarse en Poza Rica, Veracruz. Ambas fueron vistas por última vez en la tarde del sábado 10 de enero, tras participar en el sepelio del comunicador Carlos Leonardo Ramírez Castro, asesinado días antes en un ataque armado en un restaurante de la colonia Cazones.
Investigaciones en curso sin avances oficiales
Las autoridades han activado las fichas de búsqueda en la Comisión Estatal de Búsqueda (CEB) bajo el Protocolo Alba, donde se detallan las características físicas y vestimenta de ambas mujeres. Pese a ello, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Veracruz no ha emitido reportes concretos sobre el avance de las investigaciones, generando preocupación entre la comunidad y familiares.
La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, confirmó que las indagatorias están en desarrollo durante un evento público relacionado con la entrega de medicamentos en municipios del estado. Al ser cuestionada sobre el caso, señaló:
“La mamá hizo una denuncia”
, aludiendo a la madre de una de las desaparecidas. Añadió que la fiscal presentó un reporte en la mesa de seguridad diaria y que las acciones ministeriales ya están en marcha.
Detalles de las víctimas y contexto de inseguridad
Karime Monserrat, originaria de Morelia, Michoacán, tiene 22 años y cuenta con varios tatuajes. El día de su desaparición vestía un vestido corto negro de algodón, cuello redondo, talla mediana, de la marca Shein. Por su parte, Wendy Arantxa, de 23 años y natural de Poza Rica, también posee tatuajes en los brazos. Al momento de su desaparición, portaba una blusa negra de algodón, pantalón azul de mezclilla y tenis Nike color amarillo pálido.
El caso cobra especial relevancia por su cercanía temporal con el homicidio del periodista Carlos Castro, quien se desempeñaba en la sección policiaca y era fundador del medio Código Norte Veracruz. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) en México emitió un comunicado manifestando su consternación:
“Expresamos consternación por el asesinato del periodista Carlos Castro, quien se especializaba en crónica roja y era propietario del medio Código Norte Veracruz. Saludamos el compromiso expresado para el esclarecimiento de los hechos y alentamos a las autoridades a continuar las investigaciones, así como a garantizar medidas de protección para su círculo cercano. Nuestras condolencias y solidaridad con sus seres queridos y colegas”
.
Reacciones institucionales y expectativas sociales
La Fiscal General del Estado, Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre, ha subrayado que en el caso del periodista no habrá impunidad y que existen múltiples líneas de investigación, con apoyo coordinado entre instancias estatales y federales. Sin embargo, no ha ofrecido declaración alguna respecto a la búsqueda de las dos jóvenes, lo que ha generado demandas de transparencia.
El municipio de Poza Rica, ubicado en la región norte de Veracruz y de importancia estratégica por su actividad petrolera y comercial, ha incrementado la presencia de elementos de seguridad en áreas limítrofes como Tihuatlán, Coatzintla, Papantla y Cazones de Herrera. La desaparición ocurre en un contexto de alta tensión social, agravado por la relación temporal con el crimen de prensa.
Familiares y organizaciones civiles aguardan una conferencia de prensa por parte de la FGE para obtener información oficial, mientras el caso sigue generando alerta entre la población de Poza Rica y la región norte del estado.
