En un ambiente cargado de dolor y conmoción, familiares y amigos rindieron homenaje a Teresita y Cindy, víctima de un doble feminicidio ocurrido en su hogar en la colonia San Francisco Cascantitla, en Cuautitlán, Estado de México. El velorio, instalado en el «Club de Leones 50», se convirtió en escenario de llantos, oraciones y exigencias de justicia por parte de los seres queridos.
Un legado de bondad y fortaleza
Teresita, quien enfrentó importantes retos de salud que derivaron en la amputación de ambas piernas, fue recordada como una mujer admirable, siempre positiva y dispuesta a ayudar. Su cuñada, Rosario, destacó su espíritu resiliente:
«Era digna de admiración, le tenía mucho respeto porque pese a lo que pasó por cuestiones médicas le amputaron sus dos piernas y era una persona muy positiva, entusiasta y siempre quería ayudar»
.
Sobre Cindy, allegados coincidieron en que fue una mujer pacífica, sin conflictos, cuyos valores fueron moldeados por una crianza sólida.
«Reflejó lo que siempre le enseñaron en casa»
, afirmó un familiar.
Dolor y frustración frente a la impunidad
El velorio mostró rostros consternados, con personas aún en shock por la violencia del crimen. Desde la sala 3, se escuchaba una oración colectiva mientras los féretros, rodeados de arreglos florales y fotografías, descansaban en medio del dolor colectivo.
El enojo creció al conocerse que Erik Antonio, señalado como presunto responsable del doble asesinato y expareja de Cindy, sigue sin ser detenido. A pesar de que ya existe una carpeta de investigación, los familiares denunciaron la ausencia de una ficha de búsqueda oficial. Rafael N., hermano de Teresita, expresó su frustración:
«La Policía que lleva a cabo la investigación indica que no hay una carpeta de búsqueda y tenemos esa duda de sí la hay o no la hay, por qué no se ha girado, o sea, desconocemos»
.
Un pasado de violencia ignorado
El presunto feminicida cuenta con antecedentes por violencia familiar. Hace casi dos años, fue investigado por provocar una fractura de fémur en Damián, el hijo menor de Cindy, quien hoy tiene seis años.
«Cindy ya lo había denunciado ante la Fiscalía del Estado de México, luego de que en un arranque de ira le fracturara el fémur al pequeño, pero después no progresó la acusación»
, reveló el familiar.
Se sabe que durante el ataque, Erik Antonio encerró al niño en una habitación. Aunque no fue agredido físicamente, escuchó cómo asesinaba a su madre y a su abuela. Actualmente, el agresor permanece prófugo, siendo investigado por el doble feminicidio, mientras la familia clama por una respuesta inmediata de las autoridades.
