Un centro de rehabilitación para personas con adicciones en el municipio de Juárez, Nuevo León, fue clave en la localización de Leonardo Ariel Escobar Barrios, docente de la Universidad Iberoamericana Puebla, quien había sido reportado como desaparecido desde el 2 de enero tras pasar por Nuevo León.
Según informó la Fiscalía General del Estado (FGE), el académico de 42 años, de origen colombiano, fue hallado el 5 de enero en una carretera entre Juárez y Apodaca por trabajadores del anexo, quienes lo encontraron «desorientado» y le brindaron apoyo inmediato. Raúl Sepúlveda Martínez, fiscal especializado en personas desaparecidas, confirmó que fue localizado con vida cerca de las 17 horas del día anterior y que, hasta ese momento, presentaba un estado de salud estable.
Detalles de la búsqueda y hallazgo
Sepúlveda Martínez detalló que los empleados del centro no tenían conocimiento de que Escobar estuviera desaparecido, pero tras enterarse por los medios de comunicación, dieron aviso a las autoridades. La FGE señaló que, con base en testimonios y revisión de cámaras de vigilancia, se presume que el académico llegó al anexo a partir del 5 de enero. La búsqueda formal se activó el jueves previo al hallazgo, con un operativo realizado el 16 de enero que contó con alrededor de 120 personas.
En su comunicación oficial, la FGE agradeció la colaboración de instancias estatales y federales, sin precisar cuáles participaron directamente. Alfredo Zacarías, coordinador de la Comisión Local de Búsqueda, indicó que no se cuenta aún con información clara sobre cómo el docente arribó al centro ni la distancia que recorrió, solo que abandonó el penal de Apodaca por su propia cuenta.
Contexto de la desaparición
Leonardo Escobar había viajado a Barranquilla, Colombia, para pasar las fiestas decembrinas con su familia. Su regreso a Puebla estaba programado para el 31 de diciembre de 2025, pero debido a la ausencia de vuelos directos, arribó al Aeropuerto Internacional de Monterrey. Ahí, supuestamente fue detenido por la Guardia Nacional por una infracción administrativa que no quedó asentada en el Registro Nacional de Detenciones, y posteriormente fue trasladado a las autoridades municipales de Apodaca.
Su último contacto telefónico se registró el 2 de enero, cuando informó a allegados que había sido liberado y que intentaba trasladarse a Puebla. A partir de entonces, se perdió toda comunicación, lo que desató una campaña de búsqueda por parte de su familia, organizaciones civiles y la comunidad universitaria de la Ibero Puebla.
Reacción institucional
La Universidad Iberoamericana Puebla, junto con el Sistema Universitario Jesuita, emitió pronunciamientos públicos y organizó movilizaciones exigiendo su aparición con vida y una investigación transparente, criticando la falta de claridad en la información por parte de las autoridades de Nuevo León.
Durante una conferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en Ecatepec, el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, señaló que las autoridades federales estaban apoyando en las investigaciones, pero que los detalles correspondía ofrecerlos las instancias estatales y municipales.
«Lo que sabemos es que esta persona fue puesta a disposición en el juzgado cívico; estuvo ahí unas 36 horas. Posteriormente, es liberado. Y de ahí hay un testimonio de que lo ven deambulando por la zona, ese es el último contacto visual que se tiene»
respondió el funcionario.
