El presidente municipal de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, dio marcha a una estrategia ofensiva contra el Partido Acción Nacional, anunciando que cada lunes hará públicos supuestos casos de nepotismo y peculado vinculados a militantes panistas en Chihuahua. Esta medida surge como respuesta directa a las reiteradas acusaciones de la dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez, quien ha señalado al alcalde por supuesta favoritización familiar en su administración.
Represalia política con enfoque semanal
Durante su conferencia semanal, Pérez Cuéllar negó cualquier irregularidad en el DIF municipal, destacando que su esposa, Rubí Enríquez, ocupa un puesto honorario sin remuneración. No obstante, decidió adoptar la misma lógica de sus críticos y anunció que, sin presentar denuncias formales, comenzará a revelar nombres de funcionarios afiliados al PAN acusados de prácticas similares.
«Siguiendo su lógica jurídica, cada lunes, de todo el estado, voy a estar dando a conocer nombres. No presentaré denuncias porque no comparto ese criterio legal, pero en honor a su visión jurídica cada semana daremos a conocer estos casos»,
«Siguiendo su lógica jurídica, cada lunes, de todo el estado, voy a estar dando a conocer nombres. No presentaré denuncias porque no comparto ese criterio legal, pero en honor a su visión jurídica cada semana daremos a conocer estos casos»
, afirmó en su comparecencia.
Primeros nombres en la mira
Entre los primeros señalados se encuentra César Komaba, líder estatal del PAN y subsecretario de Movilidad en la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, así como Jesús Manuel Álvarez Flores, recaudador de rentas en Nuevo Casas Grandes y padre de Daniela Álvarez. El alcalde los vinculó con tráfico de influencias y advirtió que estas revelaciones se convertirán en una práctica recurrente.
La dinámica política entre ambas figuras ha derivado en una confrontación constante, descrita como un duelo de espejos: cada acusación es replicada con otra del mismo tipo, generando un ciclo repetitivo que algunos califican como una puesta en escena más propia de espectáculo que de debate de Estado.
Política convertida en rutina
Lo que comenzó como una crítica a prácticas de gobierno se ha transformado en una liturgia semanal, donde el alcalde asume el papel de fiscal político sin filtros institucionales. Mientras tanto, la dirigente panista mantiene su discurso de denuncia, lo que alimenta una espiral de recriminaciones sin aparente salida.
Este intercambio ha generado escepticismo entre la ciudadanía, que observa con escepticismo si estos actos buscan realmente transparentar la gestión pública o solo distraer con un show político. Entre tantos golpes y contraataques, el término «nepotismo» ha pasado de ser un señalamiento grave a convertirse en una herramienta retórica de uso diario.
