El gobierno de Estados Unidos anunció una inyección adicional de 6 millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba, en un contexto de creciente tensión por la crisis energética en la isla y tras las acusaciones del presidente cubano Miguel Díaz-Canel sobre un supuesto «bloqueo energético» impuesto por Washington. La asistencia se destinará principalmente a comunidades del oriente cubano afectadas por el paso del huracán Melissa a finales del año anterior.
Detalles de la asistencia y supervisión directa
Jeremy Lewin, alto funcionario del Departamento de Estado estadounidense, precisó que los recursos incluirán suministros esenciales como arroz, frijoles, pasta y atún enlatado, así como lámparas solares para mitigar los efectos de los apagones. La distribución de estos artículos se realizará mediante la Iglesia católica y la organización Cáritas, con supervisión directa del personal de la embajada de EE.UU. en La Habana. El objetivo, señaló Lewin, es garantizar que el gobierno cubano no interponga obstáculos, retenga o utilice la ayuda con fines políticos.
Este nuevo aporte se suma a los 3 millones de dólares ya proporcionados por Estados Unidos para atender emergencias derivadas de desastres naturales en la isla, lo que eleva a 9 millones el total de ayuda humanitaria reciente desde Washington.
Acusaciones y tensión diplomática
Horas antes del anuncio, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel sostuvo una conferencia de prensa en la que responsabilizó a Estados Unidos de una «guerra psicológica» y de imponer un «bloqueo energético» que, según afirmó, ha colapsado el transporte, interrumpido servicios básicos y afectado la producción de alimentos. Díaz-Canel vinculó los apagones y la escasez de suministros también con la reducción de envíos de petróleo desde Venezuela.
En respuesta, funcionarios estadounidenses rechazaron categóricamente estas afirmaciones. Washington argumentó que la crisis en Cuba es resultado de la mala administración de sus recursos por parte del régimen y no de las sanciones impuestas. La disputa ha reavivado las tensiones diplomáticas entre ambos países, en un momento de profunda inestabilidad social y económica en la isla.
