La caída en la afluencia de compradores foráneos ha marcado el fin anticipado de la temporada alta de ventas en el corredor textil de Moroleón y Uriangato, provocando una parálisis en la actividad comercial que deja a cientos de trabajadores sin empleo y a fabricantes lidiando con excedentes de mercancía de invierno.
Parón forzado y bajas ventas afectan a talleres
Con la disminución drástica de clientes desde inicios de febrero, los productores han tenido que detener temporalmente sus operaciones, enfrentando al menos seis semanas de baja actividad. Muchos se enfocan ya en la creación de diseños para la temporada primavera-verano, pero el presente inmediato está marcado por la necesidad de liquidar existencias.
«Dejó ya de venir mucha gente por la temporada, pero tenemos que aprovechar para sacar toda la mercancía de invierno que se nos quedó en los exhibidores o en el taller, lo malo es que ya no vienen muchos clientes hasta marzo o abril, tenemos que rematar las prendas de invierno»
, declaró Miguel Ángel Quintero, fabricante textil de la zona.
Dificultades para adaptarse al comercio digital
A pesar de los esfuerzos por aprovechar el mercado en línea, varios comerciantes de la conocida calle de la ropa entre ambos municipios expresan desconfianza hacia las ventas digitales. La falta de experiencia, sumada al temor a fraudes y a clientes no verificados, mantiene a muchos en el modelo tradicional de venta presencial.
«Aquí la venta siempre ha sido convencional, no hay mucho interés por vender en línea porque hay fraudes y hay muchos nuevos clientes en los que no debemos confiarnos, mejor ponemos en oferta los suéteres, los abrigos, las chamarras para la gente de la región y así vender un poco más porque esta temporada estuvo muy tranquilo»
, afirmó Gabriel Medina, otro fabricante local.
Acciones gubernamentales para reactivar el sector
Ante la caída económica, el gobierno de Uriangato anunció la creación de una unidad especializada en difusión del comercio textil local, con el objetivo de atraer compradores durante todo el año. Se planean campañas promocionales en Guanajuato y estados vecinos, así como alianzas con transportistas y eventos comerciales para reactivar el flujo de negocios.
«Estamos planeando difusiones en el estado y estados vecinos, hablar con las coordinaciones de transportistas para que vengan a comprar la nueva temporada que viene y algunos eventos textiles para cerrar acuerdos de negocios que devuelvan la fuerza comercial a la ciudad»
, indicó Estefany Balcázar, titular de Desarrollo Económico de Moroleón.
Despidos masivos y salarios por debajo del mínimo
La temporada baja dejó sin empleo a miles de personas que laboraban en talleres y fábricas textiles. Aunque se han abierto vacantes en otros sectores, muchos ex trabajadores denuncian que las ofertas no cumplen con la normatividad laboral: carecen de prestaciones y pagan sueldos inferiores al salario mínimo.
«Yo creo que aquí el Gobierno no vigila que se pague bien; trabajos de ayudante, cajero o repartidor ofrecen de mil 400 a mil 800 pesos por semana, eso no es el mínimo. Todos los negocios quieren explotar a uno pagando una miseria»
, denunció Erick Calderón, ex empleado de un taller en Uriangato.
Las autoridades municipales aseguran que cuentan con bolsas de trabajo digitales actualizadas, donde se promueven vacantes cumpliendo con requisitos legales, como el registro ante el SAT y la entrega de prestaciones. No obstante, la percepción ciudadana apunta a una débil fiscalización.
Productores exigen regulación a importaciones chinas
El gremio textil del sur de Guanajuato ha intensificado su llamado al gobierno federal para que intervenga y regule la entrada masiva de ropa procedente de China. Acusan que los bajos precios de los productos importados, muchos de ellos ingresados a través de plataformas digitales, han desplomado las ventas locales.
Los fabricantes aseguran que no pueden competir bajo condiciones desiguales y advierten que, sin medidas proteccionistas como aranceles específicos, el sector corre el riesgo de una desaparición progresiva. La industria, que representó hasta el 75 % de la economía regional entre octubre y diciembre de 2025, ahora enfrenta una de sus peores crisis.
