La propuesta de reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales para 2030 ha generado reacciones encontradas entre los sectores empresariales en Zacatecas. Mientras que la Coparmex la respalda como un avance en dignificación del trabajo, otros gremios como los pequeños mineros y hoteleros expresan preocupación por su impacto económico.
Apoyo desde la visión humanista
Alejandro Romero Ávila, líder de Coparmex en Zacatecas, destacó que la transición progresiva —con una disminución de dos horas anuales— es una estrategia adecuada, al considerar que no es viable una reducción abrupta. «El trabajador es el centro de las operaciones que tengamos y creemos firmemente que el poder hacer más digno el trabajo de cada uno de ellos es muy importante», sostuvo.
Reconoció que algunas empresas enfrentarán retos, pero afirmó que la cámara patronal respaldará la iniciativa, al considerar que permite rediseñar modelos operativos bajo una perspectiva humanista. Pidió, además, atender a las pymes, transparentar el Impuesto Sobre Nómina y destinarlo al desarrollo económico.
Críticas por falta de preparación nacional
Salvador González García, representante de la Asociación de Pequeños Mineros, cuestionó la viabilidad de la reforma en un país que, a su juicio, no cumple con las condiciones de un estado desarrollado. «Eso es para un país desarrollado que tiene todo», sentenció, y advirtió sobre posibles consecuencias como retroceso económico, inflación y mayor informalidad.
Señaló que muchas empresas ya operan bajo presión fiscal y extorsiones, y consideró que no habrá cambios significativos cuando la reforma llegue a la Cámara de Diputados. «No hay nada qué hacer, más que las empresas aguanten, pues van a tener que reinventarse, y las que no, pues van a cerrar», advirtió.
Llamado a estímulos para el sector hotelero
Raúl Muñoz del Cojo, presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de Zacatecas, reconoció que la reducción de jornada responde a una tendencia global, pero alertó sobre el impacto en costos operativos. «Nos va a modificar totalmente el esquema de trabajo. La jornada laboral de 40 horas es más aplicable para lugares donde no abran 24/7. Aquí con nosotros nos va a incrementar costos porque aumentará la nómina, vamos a tener que contratar más personas», explicó.
Solicitó que los legisladores diseñen estímulos fiscales, como la deducción al 100 por ciento de las nóminas, para contrarrestar el impacto. Estimó un aumento del 30 por ciento en gastos por nómina y señaló que no se está atacando el problema estructural de la informalidad.
Preocupación en el sector minero
Carlos Pavón Campos, líder del Sindicato Nacional Minero Metalúrgico (SNMM) Frente, aclaró que no se opone a la iniciativa, pero advirtió que no debe traducirse en una pérdida de ingresos para los trabajadores. Muchos perciben salarios basados en productividad, por lo que menos días laborales podrían reducir sus percepciones económicas.
«La gente necesita más dinero, no menos, nos regulan el tiempo extra y ahora dicen que es explotación laboral, no, la gente necesita ganar más»
Destacó la alta carga fiscal que soportan los mineros y subrayó que las reformas deben beneficiar realmente a la clase trabajadora. «Se trata de ayudar al trabajador, de representarlo dignamente y de resolver los problemas, no de generar más perjuicios», concluyó.
