El estreno de Cumbres Borrascosas ha generado una intensa controversia desde su lanzamiento, convirtiéndose en una de las películas más debatidas del año. Dirigida por Emerald Fennell, conocida por Saltburn, la cinta reinterpreta el clásico gótico de Emily Brontë con un enfoque audaz que mezcla drama, erotismo y culpa, desviándose significativamente de la trama original. La directora optó por centrarse únicamente en el romance destructivo entre los protagonistas, eliminando elementos clave como el aislamiento, la venganza y la violencia generacional presentes en la novela.
Recepción crítica y polarización del público
La película ha obtenido un 69 % de críticas positivas en Rotten Tomatoes, lo que la posiciona como un éxito entre la prensa especializada, aunque con matices. The New York Post la calificó como “una revisión sexy, divertida, deslumbrante y oscura que mantiene intacta la aterradora obsesión”, mientras que Time Out cuestionó la falta de empatía hacia personajes “tan poco simpáticos”, lo que, según la reseña, debilita cualquier impacto emocional o erótico intencional. The Boston Globe fue aún más contundente: “Aunque son sorprendentemente atractivos por sí mismos, Elordi y Robbie no tienen ninguna química romántica”.
Esta polarización ha alimentado el interés masivo por la cinta, cuya taquilla proyecta un estreno cercano a los $80 millones de dólares, lo que la coloca como uno de los posibles grandes éxitos comerciales del año.
Una visión estética por encima del texto original
Emerald Fennell ha dejado claro que su intención no era rendir homenaje al espíritu de la obra de Brontë, sino explorar la fascinación que le causó al leerla a los catorce años. El uso de comillas en el título, afirmó, es una declaración de intenciones: se trata de una versión personal, no una adaptación fiel. La película, filmada en VistaVision de 35 mm, es un espectáculo visual impactante, donde lo estético prima sobre la fidelidad histórica o narrativa.
Jacqueline Durran, diseñadora de vestuario, explicó a Vogue que la estética se construyó desde “referencias que iban desde lo isabelino hasta lo georgiano y victoriano, pasando por pinturas, moda contemporánea y representaciones del vestuario de época en el cine del siglo XX”. El resultado es una fantasía visual que fusiona lo gótico con una reinterpretación pop, alejada de cualquier apego al contexto histórico original.
Polémica por casting y representación racial
Uno de los mayores focos de crítica ha sido el casting. Margot Robbie (35 años) y Jacob Elordi (28 años) interpretan a Catherine y Heathcliff, personajes que en la novela son adolescentes durante gran parte del relato. A esto se suma la decisión de castear a un actor blanco como Heathcliff, pese a que Brontë lo describe con rasgos oscuros y ascendencia gitana, un elemento clave que simboliza exclusión y opresión.
La directora de casting, Kharmel Cochrane, defendió la elección: “Hubo un comentario en Instagram que decía que deberían dispararle al director de casting. Pero no hace falta ser tan preciso. Es solo un libro. No está basado en la vida real. Es puro arte”. Sin embargo, esta postura contrasta con la adaptación de 2011 de Andrea Arnold, que contó con el actor negro James Howson como Heathcliff, reforzando el trasfondo racial y social del texto.
Una campaña de prensa incómoda y estrategias virales
La promoción de la película ha estado marcada por una campaña de prensa controvertida, centrada en supuestas tensiones románticas entre Robbie y Elordi. A pesar de que la actriz está casada y recientemente fue madre, durante la gira insistió en describir su relación con Elordi como “casi codependiente”, destacando momentos íntimos durante el rodaje en Yorkshire.
Además, se utilizaron frases emblemáticas de la novela fuera de contexto para el marketing. El eslogan “Vuelveme loco”, extraído de un monólogo desgarrador de Heathcliff, fue empleado con una connotación sexual explícita. Asimismo, la frase “Sea cual fuere la sustancia de la que están hechas las almas, la suya y la mía son idénticas” fue grabada en anillos de Cece Jewellery que Robbie regaló a Elordi, quienes los lucieron en el estreno en Los Ángeles, donde Elordi fue visto protegiéndola de la lluvia.
Un patrón recurrente en la filmografía de Fennell
Esta no es la primera vez que la directora enfrenta críticas por priorizar lo estético sobre el desarrollo temático. En Hermosa venganza (2020), ganadora del Oscar al mejor guion original, se le acusó de usar la violencia sexual como telón de fondo para una sátira estilizada. En Saltburn (2023), su enfoque en el tropo eat the rich fue considerado superficial, más orientado a generar viralidad que a explorar con profundidad las desigualdades de clase.
Con Cumbres Borrascosas, Fennell repite esta fórmula: una puesta en escena arriesgada, visualmente impecable, pero acusada de vaciar el texto original de su carga emocional y simbólica. La película se proyectó en agosto de 2025 ante un grupo selecto, generando reacciones de incomodidad e incluso desprecio, con críticas sobre su falta de matices y su deriva hacia lo lascivo.
El tráiler, estrenado en septiembre, confirmó el tono provocador, con anacronismos como la música de Charli XCX y trajes victorianos reinventados con estética pop. Todo apunta a que la cinta no busca ser una adaptación, ni siquiera un drama histórico, sino un romance oscuro y perturbador que desafía las expectativas. Si logrará trascender más allá de la polémica, solo el tiempo lo dirá.
