Médicos Sin Fronteras (MSF) detuvo temporalmente sus operaciones médicas no críticas en el Hospital Nasser, ubicado en Jan Yunis, uno de los pocos centros hospitalarios aún activos en Gaza, tras múltiples reportes de presencia de hombres armados y enmascarados dentro del recinto. El personal y pacientes describieron escenas de intimidación, detenciones arbitrarias y sospechas de traslado de armas, lo que generó una alerta de seguridad inminente.
Presencia armada en instalación médica
La organización humanitaria indicó que desde el acuerdo de alto el fuego mediado por Estados Unidos en octubre, se ha observado un aumento en los avistamientos de individuos armados en distintas áreas del complejo hospitalario.
«Los equipos de MSF han informado de un patrón de actos inaceptables, incluida la presencia de hombres armados, intimidación, detenciones arbitrarias de pacientes y una situación reciente de sospecha de movimiento de armas»
, señaló la entidad en un comunicado publicado en su sitio web y actualizado el 11 de febrero.
MSF no precisó la afiliación de los hombres armados, pero aclaró que ha transmitido sus preocupaciones a las autoridades «pertinentes» y reiteró que los hospitales deben mantenerse como espacios neutrales y civiles. La organización también expresó su inquietud por los ataques israelíes previos contra instalaciones sanitarias, que han puesto en riesgo la integridad del sistema médico en la región.
Contexto de inestabilidad y control fragmentado
El Hospital Nasser ha sido clave en la atención de heridos de guerra y en la recepción de prisioneros palestinos liberados bajo el acuerdo humanitario. Aunque Hamás mantiene el control en zonas no ocupadas por Israel, la guerra ha permitido la proliferación de múltiples grupos armados en Gaza, algunos de ellos vinculados a fuerzas israelíes en áreas bajo su dominio. Testigos del personal sanitario han denunciado agresiones repetidas por parte de estos grupos, incluso con presencia policial en el lugar.
El Ministerio del Interior de Gaza, bajo liderazgo de Hamás, anunció el despliegue de agentes policiales para resguardar los hospitales y expulsar a cualquier presencia armada. Asimismo, afirmó que se están aplicando medidas más estrictas para proteger a pacientes y trabajadores médicos.
Suspensión de servicios esenciales
A pesar de mantener el apoyo a servicios críticos como hospitalización y cirugía para traumas y quemaduras, MSF dejó de operar en áreas clave como pediatría, maternidad y la unidad de cuidados intensivos neonatales. También suspendió indefinidamente consultas ambulatorias para evaluación tridimensional de quemaduras y servicios de salud mental.
Zaher al-Waheidi, jefe del departamento de registros del Ministerio de Salud de Gaza, advirtió que la interrupción tendrá un impacto severo, especialmente en mujeres embarazadas y víctimas de quemaduras, quienes enfrentarán escasez de atención especializada. El ministerio asumirá la atención obstétrica, pero reconoció las limitaciones del sistema ya debilitado.
Consecuencias del conflicto en el sistema de salud
MSF es una de más de treinta organizaciones cuya operación ha sido vetada por Israel en Gaza bajo nuevas regulaciones de registro. La organización alertó que esta medida tendrá un efecto catastrófico en su labor, que incluye apoyo a seis hospitales, dos hospitales de campaña, ocho centros de salud primaria y dos de los cinco centros de estabilización para niños con desnutrición severa en la Franja.
El Ministerio de Salud de Gaza reportó que al menos 72 mil 51 palestinos han muerto desde el inicio del conflicto el 7 de octubre de 2023. Aunque el número proviene de una institución vinculada a Hamás, sus registros son considerados confiables por agencias de la ONU y expertos internacionales. No obstante, no se especifica la proporción entre civiles y combatientes.
Desde el alto el fuego, los enfrentamientos han disminuido, pero persisten ataques israelíes casi diarios. Las fuerzas israelíes han eliminado a varias personas en zonas fronterizas, alegando amenazas directas. Por su parte, rebeldes han efectuado disparos contra tropas, y el ejército israelí justifica sus ofensivas como respuesta a estas acciones. Hasta ahora, cuatro soldados israelíes han perdido la vida en estos incidentes.
