En el oriente de Tlaxcala, productores de amaranto esperan alcanzar una cosecha de hasta 1800 toneladas en 2026, a pesar de la nula intervención institucional para fortalecer este cultivo. Perfecto Barrales Domínguez, agricultor originario de Cuapiaxtla, señaló que el creciente interés por sembrar amaranto responde a su viabilidad económica, especialmente frente a la crisis que atraviesa el mercado del maíz, cuyos precios continúan sin recuperarse.
«Nosotros vamos a seguir sembrando más amaranto. Si esta vez llegamos a las mil 300, mil 400, yo creo que ahora vamos a llegar a las mil 800 hectáreas de amaranto. O sea, la gente ya está convencida de que el amaranto es una opción ante la caída del precio del maíz que no levanta»
Desamparo ante la política agrícola
Barrales Domínguez, quien ha participado en movilizaciones campesinas y en mesas de diálogo con la Secretaría de Agricultura a nivel nacional, denunció la falta de voluntad real por parte del gobierno para proteger a los pequeños productores. En su lugar, destacó el impulso a grandes corporaciones, como las que se instalarán en el Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar (PODEBIS) en Huamantla durante el primer trimestre del año.
Expresó que los campesinos que asistieron a las reuniones federales salieron desilusionados tras conocer que no se elevaría el precio del maíz debido a la resistencia de las harineras para reducir sus ganancias. En este contexto, reiteró su postura a favor de la nacionalización de Minsa.
Falta de respuestas a proyectos locales
El productor reveló que ha enviado propuestas al titular de la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDECO), Javier Marroquín Calderón, y presentado un proyecto ante la Secretaría de Impulso Agropecuario (SIA), encabezada por Rafael de la Peña Bernal, sin obtener hasta ahora ninguna respuesta favorable.
En contraste, criticó que sí exista apoyo gubernamental para la instalación de empresas transnacionales, como el Centro de Distribución de Walmart en Huamantla, lo que considera una contradicción frente a las necesidades del campo nacional.
«Estamos viendo que el presidente Trump nos quiere acabar y todavía lo estamos fortaleciendo con sus empresas. En lugar de fortalecer las empresas nacionales están fortaleciendo a las empresas transnacionales»
