La escritora oaxaqueña Nadia López García ha sido nombrada nueva directora general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en sustitución de Marx Arriaga. Poeta, tallerista y especialista en pedagogía, su trayectoria combina la creación literaria con la gestión cultural y educativa.
Una voz destacada en la literatura contemporánea
En 2018 fue reconocida por la revista Forbes como una de las personas más creativas de México en la categoría de Literatura. Es autora de obras como Cuerpo roto, ¿A dónde van los árboles cuando duermen?, Niños lluvia, Niños que vuelan y Malitzin. La mujer palabra. Sus poemas han sido traducidos a múltiples idiomas, entre ellos inglés, francés, árabe, catalán, hindi, bengalí, italiano, alemán, griego y chino.
Nacida en la región de la Mixteca Alta de Oaxaca y hija de jornaleros migrantes, pasó su infancia en el Valle de San Quintín, Baja California, donde también cursó la educación primaria.
Formación académica y experiencia internacional
Es licenciada en Pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (2010-2014) y cuenta con estudios internacionales en Antropología Pedagógica y Educación Social en la Universidad de Barcelona, así como una maestría en Gestión de la Inmigración por la Universidad Pompeu Fabra, con enfoque en Política Comparada de las Migraciones.
Contribuciones culturales y nuevos retos institucionales
Actualmente se desempeña como profesora de Literatura indígena en el Plantel de Altos Estudios de la UNAM (PUIC-UNAM) y es programadora de la barra de Literatura Infantil y Juvenil de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca.
Su trabajo literario la ha llevado a participar en festivales, recitales y talleres en países como India, España, Estados Unidos, Colombia, Cuba y Panamá. Ha sido beneficiaria de la beca de la Fundación para las Letras Mexicanas en poesía (2015-2017) y en ese mismo año recibió el Premio Cenzontle a la Creación Literaria en Lenguas Originarias.
En octubre de 2024 fue nombrada coordinadora nacional de Literatura en el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), donde afirmó que sus principales objetivos eran fortalecer el vínculo con las comunidades literarias y acercar a niñas, niños y jóvenes al universo de la lectura y la escritura.
