7 de marzo del 2026
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Impulso al cultivo de ajonjolí en el norte de Tamaulipas por su potencial agrícola y nutricional

El interés por el cultivo de ajonjolí (Sesamum indicum L.) ha crecido significativamente en el norte de Tamaulipas, especialmente a partir del ciclo Primavera-Verano del año pasado, debido a la baja rentabilidad de cultivos tradicionales como el maíz y el sorgo. Este grano oleaginoso, ampliamente valorado en la gastronomía por su uso en panes, dulces, salsas y aceites, destaca por su alto contenido de ácidos grasos beneficiosos —como el linoleico (omega 6) y el oleico (omega 9)—, además de proteínas, minerales como calcio, hierro y magnesio, fibra y antioxidantes, que favorecen la salud cardiovascular, ósea y digestiva.

Condiciones ideales para su cultivo

En la región norte de Tamaulipas, el ajonjolí se siembra principalmente durante el ciclo Primavera-Verano, ya que requiere climas cálidos a subtropicales, con temperaturas entre 25 y 35 °C, y puede cultivarse desde el nivel del mar hasta los 1,600 metros sobre el nivel del mar. Se adapta a suelos franco-arenosos con un pH entre 5.5 y 8.5, siempre que tengan un excelente drenaje, pues es altamente sensible a los encharcamientos. Además, necesita entre 300 y 700 mm de precipitación bien distribuida durante su ciclo y una alta exposición a la luz solar.

Paquete tecnológico para una producción eficiente

Ante el creciente interés, investigadores del INIFAP-Campo Experimental Río Bravo han desarrollado un Paquete Tecnológico para optimizar la producción del cultivo en la región. Este conjunto de recomendaciones incluye desde la preparación del terreno hasta la cosecha, con prácticas específicas para maximizar rendimientos. La fecha ideal de siembra se establece entre el 15 de abril y el 15 de mayo. La densidad de siembra varía según el sistema: entre 200,000 y 250,000 plantas por hectárea en riego, y entre 150,000 y 200,000 en temporal.

Entre las variedades recomendadas se encuentran Río Grande, Río Yaqui, Pachequeño, Igualteco, Ostimuri y Turinoca. El método de siembra consiste en surcos separados a 80 cm, colocando la semilla sobre el lomo del surco, a una profundidad de 3 a 4 cm. En cuanto al riego, se recomiendan aplicaciones entre los 30 y 35 días, y entre los 65 y 75 días posteriores a la emergencia del cultivo.

Manejo de plagas y cosecha

Para el control de malezas, se sugiere el uso de trifluralina en presiembra, y s-metolaclor o pendimetalina en preemergencia. Las plagas más comunes —como el gusano trozador y telarañero, chinches y mosca blanca— pueden manejarse mediante liberación de crisopas (control biológico) o con aplicaciones de novaluron y/o benzoato de emamectina.

En la etapa de cosecha, cuando se realiza trilla directa, se recomienda ajustar la velocidad del cilindro a entre 350 y 400 rpm, el aire a 680-720 rpm y la apertura de las cribas a 6 y 4 mm, respectivamente, para un procesamiento eficiente.

Difusión del conocimiento agrícola

El paquete tecnológico fue presentado por los investigadores del INIFAP Javier González Quintero y Víctor Maya Hernández durante la celebración del «DÍA DEL ING. AGRÓNOMO 2026», evento realizado el 19 de febrero en las instalaciones del INIFAP-Campo Experimental Río Bravo. La actividad, organizada en coordinación con el Colegio de Ingenieros Agrónomos del Norte de Tamaulipas (CIANT), tuvo como objetivo difundir estas innovaciones entre productores y profesionales del sector agropecuario. La información también ha sido compartida a través de medios oficiales y privados.

Para mayor información, el contacto es el Campo Experimental Río Bravo, a través del ingeniero Javier González Quintero, correo: [email protected], y teléfonos 55-3871-8700, extensiones 83205 y 83208.

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