En el arranque de 2026, Guanajuato registra una reducción en delitos de alto impacto como el homicidio doloso y la extorsión, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP), aunque paralelamente se observa un incremento preocupante en el robo a transeúntes y al transporte de carga.
Disminución en delitos violentos
Las carpetas de investigación por homicidio doloso bajaron un 17.65% al pasar de 119 en diciembre de 2025 a 98 en enero de 2026. De forma similar, las denuncias por extorsión disminuyeron un 6.80%, al pasar de 103 a 96 carpetas en el mismo periodo. A pesar de estos avances, las autoridades reconocen que la cifra negra sigue siendo un problema, ya que muchos casos no se denuncian.
El robo a transeúnte presentó un aumento del 15.38% en enero de 2026, con 30 carpetas abiertas frente a las 26 de diciembre del año anterior. Aunque esta cifra es menor al pico registrado en septiembre de 2024, cuando se iniciaron 65 investigaciones, la tendencia actual mantiene a este delito como una preocupación creciente.
Robo carretero en aumento
El robo al transporte también ha repuntado, especialmente en tramos clave del Bajío. La COPARMEX y la CANACAR han alertado sobre la inseguridad en rutas como Celaya–Salamanca, así como en corredores que conectan con San Luis Potosí, Querétaro y el Estado de México. En enero de 2026 se abrieron 2 carpetas por este delito, una cifra que, aunque baja, se mantiene constante en comparación con años anteriores.
Jaime García Almanza, vicepresidente regional Bajío de la CANACAR, señaló que
la región concentra varios tramos carreteros que siguen representando un riesgo para el transporte de carga
. Este fenómeno ha generado pérdidas económicas importantes, como las 500 millones de pesos estimadas tras un episodio de violencia que afectó actividades en Guanajuato y Jalisco.
Situación comparativa nacional
A pesar del incremento en algunos delitos patrimoniales, Guanajuato registra una tasa de robo a transeúnte de 0.5 por cada 100 mil habitantes, cifra que se encuentra por debajo de la media nacional, que es de 2.5. Esto indica que, aunque hay avances, persisten retos específicos en materia de seguridad urbana y vial.
