El feminicidio de Rubí Patricia Gómez Tagle, madre buscadora desaparecida el 27 de febrero en Mazatlán, Sinaloa, ha conmocionado a los colectivos de búsqueda en México. Ella fue hallada sin vida en su domicilio, horas antes de que su grupo, Corazones Unidos por una Misma Causa, partiera a excavar fosas clandestinas en El Verde, municipio de Concordia, en coordinación con la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB).
Un crimen que revela un patrón de violencia
Laura Ivonne Valdez Ramírez, quien encontró el cuerpo de su compañera, relató con dolor que Rubí no respondía llamadas ni mensajes, lo que las obligó a acudir a su casa. «La muerte de Rubí nos muestra que como mujeres buscadoras nos estamos enfrentando a mucho más que los miedos, ahora al feminicidio de una de nosotras», advirtió. Esta es la segunda integrante del colectivo asesinada en menos de un año.
«Nos matan por buscar», afirmó Laura Ivonne, quien sigue buscando a su tío desaparecido desde 2010. Su testimonio refleja el temor creciente entre las mujeres que buscan a sus seres queridos en medio de una crisis humanitaria de desapariciones forzadas.
Desapariciones y asesinatos en aumento
El caso de Rubí no es aislado. Según datos de la organización Artículo 19, 35 personas buscadoras han sido asesinadas desde 2010, y de ese total, 25 han sido ejecutadas durante los gobiernos de la Cuarta Transformación. Además, ocho buscadores han sido desaparecidos forzosamente desde 2010, siete de ellos bajo administraciones de Morena.
Los estados con mayor número de agresiones letales son Guanajuato (11), Sinaloa y Jalisco (4 cada uno), Michoacán, Sonora y Veracruz (3 cada uno), y Guerrero, Estado de México, Tamaulipas y Zacatecas (2 cada uno). Las mujeres representan 21 de las 35 víctimas mortales, y 17 de ellas fueron asesinadas durante los sexenios de López Obrador y Sheinbaum.
Un gobierno que no protege
Jessica Alcázar, coordinadora de Prevención de Artículo 19, señaló que el actual sexenio de la primera mujer presidenta de México se perfila como «uno de los más letales para las personas buscadoras». En 2025 se registraron 11 casos: 7 asesinatos y 4 desapariciones, cinco de las víctimas fueron mujeres.
«A partir de la desaparición de Lorenza Cano, el 15 de enero de 2024, empezaron las desapariciones contra las buscadoras», alertó Alcázar, quien denunció que estas acciones no solo buscan eliminar a las activistas, sino también a sus familias. «Pueden asesinar a sus hijos, esposos o parejas», advirtió.
«De manera sistemática, el Mecanismo lo que ha hecho es negarles las medidas de protección, porque dicen que la labor de las buscadoras o el riesgo que corren no es por su labor, sino por su condición de víctima. Esto es muy grave, porque es una revictimización de las compañeras buscadoras»
Impunidad y desinterés oficial
El Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras y Periodistas ha sido criticado por no reconocer a las buscadoras como defensoras de derechos humanos, a pesar de las recomendaciones del Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU (CED). Las medidas de protección ofrecidas, como botones de pánico, son ineficaces en zonas rurales, y en muchos casos, las corporaciones policiales encargadas de su vigilancia están vinculadas con redes de desaparición.
Micaela González Heras, del colectivo Brigada Estatal de Búsqueda de Personas de Sinaloa, lamentó la indiferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum tras el asesinato de Rubí. «Ella no se manifestó de ninguna manera, no tocó el tema, no se acercó a las familias, total insensibilidad», denunció.
Un llamado urgente
Ante la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, las buscadoras planean salir a las calles para protestar. «Para nosotros también es una jornada de protesta, una jornada de visibilización ante esta violencia estructural que existe», afirmó Micaela, quien busca a sus dos hijos desaparecidos desde 2012.
Las colectivas exigen que se deje de difundir en redes sociales que el crimen de Rubí fue un «crimen pasional», una narrativa que busca deslegitimar su labor. «Nosotros lo vemos como esos mensajes claves que utilizan, como decir ya cállense, ya no busquen», señaló.
«Yo creo que el feminicidio es una vida más, en este país es una herida dolorosa, fuerte, de parte de nosotras las buscadoras, pues nosotras vamos a ir con pala en mano, con el corazón roto, destrozado, y con mucho miedo, pero firmes, porque el amor que tenemos por los familiares desaparecidos es más grande que el mismo miedo»
