El intérprete Fausto Casanova, reconocido por su participación en múltiples capítulos de la serie La Rosa de Guadalupe, enfrenta una nueva etapa en su batalla contra un agresivo cáncer. Tras casi cuatro años de remisión, el actor recibió un devastador diagnóstico: la enfermedad ha regresado, y ahora requiere apoyo económico urgente para continuar con su proceso médico.
Una lucha que vuelve
Casanova reveló que el 9 de febrero de 2026, tras someterse a estudios médicos, se confirmó la reaparición del cáncer epidermoide metastásico de primario desconocido. Esta condición, poco común y que representa entre el 2% y el 5% de los casos de cáncer, se caracteriza por la presencia de células malignas en ganglios o tejidos sin que se identifique el tumor original.
El actor recordó que su primer diagnóstico fue en febrero de 2022, momento en el que se le extirpó un ganglio en el cuello. Posteriormente, en mayo de ese año, se le realizó una disección radical de ganglios del lado derecho, aunque nunca se halló el foco inicial del cáncer. Durante años, la enfermedad permaneció controlada, pero ahora ha reaparecido con ganglios inflamados en ambos lados del cuello y en la zona central.
Apoyo económico para salvar su vida
Ante la necesidad de someterse a múltiples cirugías y tratamientos aún por definir, Casanova lanzó una campaña en GoFundMe con el objetivo de recaudar 250 mil pesos mexicanos.
«Mi situación económica actual no es favorable, necesito recaudar, por el momento, 250 mil pesos mexicanos para cubrir los primeros tratamientos y honorarios médicos y así poder ganar esta segunda batalla»
, expresó en su mensaje.
El intérprete, quien ha mostrado cambios físicos evidentes en las últimas semanas, continúa trabajando en un proyecto audiovisual, demostrando una actitud resiliente frente a la adversidad.
La fuerza de ser padre
La mayor motivación de Casanova es su hija de tres años. En un emotivo testimonio, compartió:
«Soy hijo, soy hermano, soy primo, soy tío, soy amigo, soy esposo y papá de una nena de 3 años. Soy alguien que me gusta sonreír y disfrutar de cada día que tengo la oportunidad de vivir, trato de no quejarme de las cosas que me ocurren y de sacar lo mejor de cada situación»
.
Con voz firme, pidió que su historia no sea vista con conmiseración, sino como un ejemplo de lucha.
«Espero mi historia la vean no de víctima, sino de alguien que no se quiere rendir y desea luchar con toda su fuerza y corazón»
, afirmó. Su deseo más profundo es simple, pero poderoso:
«Solo quiero ver crecer a mi hija y tener muchos momentos mágicos juntos, así como seguir cumpliendo mis sueños»
.
