El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Édgar Amador, afirmó que los posibles impactos económicos en México derivados del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán serán de corta duración, por lo que llamó a mantener la calma frente a posibles fluctuaciones en los precios de los combustibles.
Respuesta fiscal ante la volatilidad del petróleo
El funcionario explicó que México cuenta con un esquema fiscal establecido desde 2019, diseñado para responder automáticamente a los cambios en el precio internacional del petróleo. Este mecanismo, basado en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), permite al gobierno suspender temporalmente su recaudación para evitar trasladar al consumidor los aumentos en el costo de la gasolina y el diésel.
«El mecanismo existe, es muy claro, muy transparente y se activa adecuando las variables del mercado», declaró Amador durante un encuentro con medios en la Ciudad de México, «no debería haber alguna preocupación al respecto».
Compensación entre ingresos y estímulos
Amador detalló que el alza en el precio del crudo tiene un doble efecto en las finanzas públicas: por un lado, incrementa los ingresos por exportación de petróleo; por otro, exige ampliar los estímulos fiscales para contener los precios internos de los combustibles. El balance final dependerá de la evolución del mercado.
En este sentido, citó un escenario planteado por BBVA México, que estima que, durante un periodo de seis semanas, una mayor recaudación petrolera podría compensar con creces el costo de los estímulos. Según el banco, una pérdida recaudatoria de alrededor de 38,000 millones de pesos por suspensión del IEPS podría verse contrarrestada por ganancias de hasta 53,000 millones de pesos si el precio de la mezcla mexicana se sitúa en 75 dólares por barril.
Esto representaría una ganancia neta estimada de 15,000 millones de pesos (aproximadamente 833 millones de dólares) para el país en ese escenario.
Reacciones del sector productivo
Empresarios del transporte y la industria han reconocido que el IEPS actúa como un «colchón» ante presiones inflacionarias, particularmente en el diésel, que representa más del 90 % del consumo fósil en el transporte de carga.
Por su parte, representantes de la industria automotriz y de autopartes han advertido sobre un posible aumento en los costos logísticos y en los seguros de carga marítima debido a la tensión en Oriente Medio. Sin embargo, señalaron que cualquier impacto en los precios finales podría tardar entre una semana y varios meses, dependiendo de la duración del conflicto.
Las declaraciones de Hacienda coinciden con el reciente acuerdo ratificado por la presidenta Claudia Sheinbaum con empresarios del sector, que mantiene el tope del precio de la gasolina de bajo octanaje en 24 pesos por litro.
